CÁDIZ

Santa María le planta cara a la droga

Más de un centenar de personas se manifiestan por el barrio contra el narcotráfico para pedir a las administraciones que actúen «y la lacra no vaya a más»

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Más de un centenar de personas se manifestaban este viernes por las calles del barrio de Santa María para lanzar un grito unánime contra la droga. La concentración partía de la Plaza de la Merced a las siete de la tarde convocada por la Asociación de Vecinos Las Tres Torres de Santa María, junto a la Asociación de Familiares de Enfermos Duales (AFEDU), la Asociación de Vecinos Los Tres Arcos de El Pópulo y San Juan, la Federación de Asociaciones de vecinos 5 de Abril y la Federación Provincial de Drogodependencias, Adicciones, Sida y Patología Dual Nexos.

Según manifiestan, ha crecido la preocupación entre los vecinos por el ir y venir de toxicómanos por el barrio de Santa María y otros puntos de la capital gaditana como la Barriada de la Paz o el Cerro del Moro, por lo que piden que se intensifique la vigilancia policial pero también que se tomen otro tipo de medidas que vayan más allá de la seguridad y que dé alternativas para el empleo y la reinserción. Por ello exigen la implicación de todas las administraciones responsables para que el tráfico de estupefacientes «no vaya a más».

«¡No a la droga, sí a la vida», «¡No a los camellos en Santa María!», clamaban los vecinos mientras iban recorriendo las calles del barrio. «¡Aquí se vende droga, aquí se vende droga!», alzaban la voz en aquellos lugares donde han visto ese trapicheo.

«Por desgracia no es un caso aislado de este barrio. Ocurre aquí y en otras ciudades», explicaba Francisco Mena, presidente de Nexos, una de las organizaciones más activas de la provincia en la lucha contra el narcotráfico que quiso apoyar con su presencia esta iniciativa vecinal. «Estamos volviendo a repetir patrones que hace años no se veían y que con la crisis han vuelto a aparecer. La venta de heroína en dosis de 'rebujito' fumada ha repuntado debido a su bajo precio (una papela de micra se vende por diez euros). Ese consumo lleva a la marginalidad, al deterioro social y es importante frenarlo a tiempo», explicaba. «Lo que piden es que su barrio no se convierta en un gueto, que no se vaya hacia atrás y que se actúe cuanto antes». Para ello, «es necesario que todas las administraciones se impliquen porque esto no solo se soluciona con más presencia policial».

Entre los manifestantes se encontraban varios representates políticos como como el recién nombrado candidato a la Alcaldía por el PP, Juan José Ortiz, la exalcaldesa Teófila Martínez, el concejal socialista José Antonio Pacheco y el edil de Seguridad, David Navarro, entre otros.

Navarro admitía que existe un «repunte» en la venta y el consumo de droga en algunos barrios y aseguraba que el Ayuntamiento seguirá manteniendo reuniones con los vecinos para escuchar sus preocupaciones e intensificar los controles de vigilancia de Policía Local, tanto con agentes uniformados como de paisano, explicó. Una labor que, como señaló, debe de hacerse en colaboración con la Policía Nacional que es la competente en realizar las investigaciones que desarticulan los puntos de venta.

«Aunque ya se está trabajando la solución no llega de un día para otro en este tipo de operativos». «No es un mal endémico de Cádiz sino que este problema afecta siempre en malos momentos económicos a las zonas más marginales de muchas ciudades». «Hay que dar los pasos necesarios para no llegar a la situación límite que se vivió en los 90».

La marcha continuó su camino hacia San Juan de Dios donde se leyó un comunicado. «Estamos aquí porque estamos cansados de ver como nuestros barrios se van deteriorando debido al narcotráfico», comenzaban su lectura. «Pénsabamos que desde hace años habíamos vencido estas prácticas en una provincia como la nuestra que sufrió como pocas la epidemia de la heroína cuando en los años 80 miles de jóvenes se fueron con el caballo».

«Treinta años después descubrimos que las drogas y en especial la heroína siguen aquí... y nos produce preocupación ya que los que tenemos memoria sabemos del daño irreparable que produce esa droga».

Como remarcaron, «allí donde se instala la droga se crea un deterioro social irreversible y eso es lo que no queremos que ocurra. No vamos a permitir que nadie se lucre a costa de la salud de nuestros jóvenes».

Además de una mayor presencia policial, los vecinos piden que la administración tenga un control serio de aquellas viviendas sociales que se están utilizando para traficar. Además exigen políticas sociales y educativas que sirvan para evitar que los jóvenes conozcan los riesgos de la droga y novean su consumo como algo normal.