Los autobuses urbanos de Cádiz, «antiguos pero bien conservados», según una auditoría
Los autobuses urbanos de Cádiz, «antiguos pero bien conservados», según una auditoría - F. J.
MUNICIPAL

Los conductores de autobuses de Cádiz, al borde de la huelga

Denuncian que la empresa no tiene intención de negociar el nuevo convenio y apuntan que si no hay diálogo harán paros en el servicio en breve

CÁDIZActualizado:

Hartos de esperar, de confiar en que habrá buena fe en la negociación con la empresa. Así están los conductores de autobuses de Cádiz, empleados para ofrecer un servicio público, subcontratado a la empresa Tranvíade Cádiz a San Fernando y Carraca desde el inicio del mismo (de ahí su nombre, tan antiguo). La plantilla comenzó la negociación del próximo convenio hace un año, en febrero de 2017, y «aún no se ha creado ni siquiera una mesa de trabajo para plantear la cuestión más mínima».

En su plataforma de reivindicaciones reclaman principalmente mejoras sociales. Pretenden que su trabajo sea un poco menos estresante. Por ejemplo, piden unos minutos más para la pausa del bocadillo. Hasta ahora la empresa solo les conceda 15 minutos. «En ese tiempo tenemos que parar el vehículo, desayunar, entrar al baño (algo muy importante) y volver a poner en marcha el autobús. Es imposible», aseguran representantes sindicales a este medio.

La consecuencia directa (y escatológica) es que muchos de ellos orinan en la calle, cuando ya no pueden aguantar más. Esto, que puede parecer anecdótico, ilustra muy bien los derechos laborales alcanzados en pleno siglo XXI y el nivel de desarrollo de nuestra sociedad.

También plantean la reducción de la jornada laboral, por la penosidad e intensidad de sus puestos de trabajo. Y que se les gratifiquen los días festivos más señalados como Navidad o fin de año con una jornada más de descanso, para diferenciarlo de un domingo cualquiera.

Tampoco piden muchas cosas más, aparte de un aumento salarial, que suele ir en todas las plataformas negociadoras que se precien. Reconocen que en este tiempo se han sentado once veces con la empresa pero que ésta nunca llevó ninguna propuesta, hasta hace poco, cuando «nos trajeron una plataforma realmente indginante.

En este punto cabe apuntar que la representación sindical está dividida en tres; UGT cuenta con cinco representates, CC OO tiene tres y USO solo uno. Entre ellos, los más beligerantes son los de Comisiones Obreras, quienes aseguran que si no se desbolquea la situación seguirán adelante con su propuesta de huelga. «La planteamos para Carnaval pero nos convencieron para que no la convocásemos. No hemos querido tampoco bloquear la ciudad en fechas tan señaladas», aseguran los representantes de CC OO, pero apostillan que aseguran una movilización en breve si la empresa no se sienta «de una vez con ánimo negociador».

Para entender las claves de este bloqueo hay que recordar que el equipo de gobierno municipal tiene entre manos la publicación del pliego de condiciones para la concesión del servicio. Por raro que parezca, el servicio de transporte urbano aún se rige por un contrato firmado en 1945, con apenas tres reglas muy simples recogidas en él.

Las obligaciones entre ambas partes; Ayuntamiento y concesionaria han ido fijándose a golpe de decisiones tomadas en los Plenos desde entonces. Pero no hay un contrato como se entiende hoy. Las reglas de este servicio vital para una ciudad «no están puestas negro sobre blanco en ningún documento concreto», aclara el concejal de Movilidad, Martín Vila.

En principio, el Ayuntamiento debería tener este nuevo pliego elaborado en breve pero se ha ido alargando porque «es complejo poner al día un servicio que lleva más de medio siglo funcionando así», apunta Vila, quien pide calma a los conductores de autobuses. «De hecho, el presidente de los representantes de los trabajadores, con quienes me reúno periódicamente para estar informado, me afirma que no han planteado formalmente ninguna huelga. Entiendo que estén impacientes pero espero que el pliego esté publicado en este primer semestre del año».

Presiones en los medios

Curiosamente, a principios de diciembre se filtró a la prensa un documento interno de trabajo, una auditoría de la empresa en la que se usaban términos como ‘servicio deficitario’. De hecho todos lo son: sanidad, educación o tansporte. Todo lo público da pérdidas porque se trata de ofrecer un servicio de calidad a la población y no de obtener beneficios. Lo cierto es que la auditoría asegura que la empresa Tranvías de Cádiz pierde algo más que antes.

En 2015 acumuló un déficit superior a los 2,8 millones de euros (2.826.441,26 euros, exactamente) y el Ayuntamiento abona 2,2 millones anuales por el mismo concepto. Este concluye de forma lógica en que el Consistorio debería pagar 600.000 euros más por el mismo servicio cada año.

El último dato, correspondiente a la auditoría fiscal de 2015 reflejaba que cada viajero pagó de media 74 céntimos de euro, pero a la empresa le costó su viaje 99 céntimos; es decir, que cada viajero supuso un coste de 25 céntimos. A esto sumaban la caída de la población en la capital y al aumento del uso del bonobús.

También se hablaba de ‘absentismo laboral’ incluyendo en este concepto los accidentes laborales (que en este sector no son pocos) y las bajas por enfermedad. Pero, en cualquier caso, las cifras del estudio encargado por la empresa señalaban que dicho ‘absentismo’ se sitúa por debajo de la media;exactamente, en un 4,29% en el año estudiado.

La filtración subraya que «en el caso exclusivo de los conductores» se observa un punto más que en el personal de adminitración y talleres, alcanzándose el 5,23%, algo que en principio parece lógico al estar este colectivo más expuesto que los demás. De cualquier manera, estos datos y su filtarción han caldeado, sinduda, más el ambiente entre la plantilla. Cabe apuntar que esta auditoría aún no ha llegado a manos de los representantes sindicales de la plantilla.