CÁDIZ

La autopsia confirma que la víctima mortal del Bar Grimaldi murió por la salmonela

El forense determina que la causa fundamental del fallecimiento del joven de 26 años fue la intoxicación alimentaria que le originó un fallo cardíaco agudo

El bar Grimaldi reabrió el pasado mes de junio.
El bar Grimaldi reabrió el pasado mes de junio. - LA VOZ

La autopsia realizada al joven isleño que falleció el 8 de febrero del pasado año tras la intoxicación masiva del Carnaval revela que murió por la salmonela. El informe definitivo del forense aportado al caso que se instruye en el Juzgado número 2 de Cádiz y al que ha tenido acceso LA VOZ, señala que la «causa fundamental» de la muerte fue una «toxoinfección alimentaria».

Según se destaca en las conclusiones del estudio, la autopsia realizada evidencia que la víctima padecía un tumor «que no estaba diagnosticado» pero entiende que esta patología fue una «causa anterior, necesaria pero no suficiente» para provocarle la muerte tras un fallo cardíaco agudo. «Si la salmonelosis no se hubiese producido, no se habría producido la muerte», se determina. De esta forma, tras el análisis se concluye que se trata de una «muerte violenta de etiología medicolegal accidental». La defunción se produjo a las 2.50 horas del 8 de febrero.

El informe también señala que el joven sí padecía otras enfermedades previas, tal y como se apuntó tras su deceso.Entre ellas, una neurofibromatosis que le fue diagnosticada desde muy pequeño pero de la que ya se trataba. El hemocultivo que le realizaron cuando ingresó en el hospital detectó la presencia de la salmonela en su sangre. Ésta era de la misma cepa que la hallada en el resto de personas que resultó afectada por el brote. Como añade la autopsia, este hecho confirma que el foco común del contagio fue la ingesta del bocadillo de tortilla en mal estado.

La granja, también intoxicada

La relevancia de esta autopsia estriba en que el estudio establece de manera definitiva el nexo médico casual que existe entre la ingesta de la tortilla y el fallecimiento. Como se recordará, la intoxicación masiva se produjo el Carnaval del año pasado y resultaron afectadas 165 personas (cifra definitiva y oficial), originarias de diez provincias españolas diferentes. Todas tuvieron en común: el haber tomado tortilla en este bar de la calle Libertad el sábado o el domingo. El juzgado abrió una investigación para determinar la responsabilidad en los hechos del propietario y los trabajadores del establecimiento.

Un informe final de Salud sostiene que los huevos salieron de una granja donde se detectó salmonela de la misma cepa

Es también relevante destacar otras circunstancias que se suman a las conocidas hasta el momento y que han sido recogidas en un informe definitivo del caso emitido por la Consejería de Salud. En este «informe final del brote» se asegura que los huevos que causaron la intoxicación «procedían de una granja que posteriormente fue confirmada como positiva en salmonela y cuya cepa ha sido determinada como la misma que aparece en alimentos y en enfermos». Según añade, los huevos se entregaron al bar diez días después de la puesta «lo que pudo contribuir a un aumento en el número de salmonelas en aquellos huevos contaminados». A este hecho se sumó que una vez recibidos en el establecimiento no se conservaron en refrigeración sino en un patio al aire libre. En su momento, en una rueda de prensa ante los medios, los responsables de Salud señalaron de manera directa al bar destacando como principal causa la pésima manipulación y conservación del producto pero no se llegó a precisar la implicación de la granja en esta intoxicación.

Sin embargo, tres días después de la detección del brote, se inmovilizaron las partidas de huevos procedentes de la granja de Conil que había vendido al bar Grimaldi e incluso se sacrificó a las gallinas y se pasterizaron las partidas. En este sentido, se desconoce si la Junta ha abierto un expediente o impuesto alguna sanción a la granja.

Batidos en un barreño

Por otro lado, este informe final se refiere a otro de los factores que serán determinantes en el procedimiento abierto contra el establecimiento como es la elaboración y la conservación que tuvieron las tortillas contaminadas. Se hicieron diez tortillas para vender el sábado y otras nueve para el domingo. Cada uno de los lotes se cocinó la tarde anterior al día de su venta sobre las siete de la tarde y se vertieron 120 huevos en un barreño, «usado habitualmente para la recogida de los platos usados». De este recipiente se iba cogiendo la cantidad necesaria de huevo para cada tortilla en dos cuencos de acero que se vertían en las sartenes. Una vez elaboradas se guardaron sobre platos, se cubrieron con papel film y se dejaron encima de una mesa a temperatura ambiente (unos 20 grados).

Tanto el sábado como el domingo participaron varios empleados en el montaje de los bocadillos. El día anterior dos de ellos ya habían manifestado síntomas de una posible infección gastrointestinal. De los nueve manipuladores que se llegaron a estudiar, cinco estaban sanos y otros cuatro sí presentaron síntomas de toxinfección alimentaria. Dos de éstos últimos, por salmonela.

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