Uno de los acusados llega de prisión al juicio.
Uno de los acusados llega de prisión al juicio. - A. VÁZQUEZ
TRIBUNALES

«La amordazaron, ataron y le gritaban: '¡la caja, dónde está la caja!'»

Arranca en la Audiencia el juicio a una banda de dominicanos acusada de robar de manera muy violenta en una casa de Cádiz y retener a su dueña

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La Audiencia Provincial de Cádiz acogía este lunes el arranque del juicio a los acusados de formar parte de una banda de ladrones que robaron de manera muy violenta en Cádiz amordazando y reteniendo a la dueña de la vivienda y a su empleada del hogar. En el banquillo de la Sección Primera se sentaron los tres acusados, los dominicanos Leonardo B., Cristian T. y Santos S., los que supuestamente ejecutaron el robo, más otras dos mujeres, que están procesadas por darles la información necesaria para que entraran en la vivienda.

Aunque los tres acusados negaron ante el tribunal haber participado en los hechos que se les imputan e incluso que se conocieran o hablaran entre sí el día de autos, los policías de la Unidad de Delitos Especializados y Violentos (UDEV) de la Comisaría Provincial que llevaron el caso y los detuvieron se ratificaron en sus informes y señalaron sin dudas a los procesados.

A preguntas del fiscal, el instructor de las diligencias recordó de manera muy detallada cómo sucedieron los hechos. Según contó, los agentes llegaron al duplex de Extramuros, próximo a la Plaza del Árbol, donde habían robado poco después de que ocurriera. Allí se entrevistaron con las víctimas. La propietaria se encontraba muy alterada pero la empleada del hogar pudo darles más detalles. Como les contaron recibieron una llamada por parte de la procesada Maribel M, quien era la asistenta de la hija de la dueña de la casa. Les contactó hasta en dos ocasiones para preguntarles por el estado de salud de la señora que acababa de ser operada, algo que, según le comentaron, les extrañó porque nunca se había interesado por ella antes. Minutos después de esta llamada escucharon la cerradura. La propietaria fue hacia la puerta pensando que era su marido pero de repente vio a dos hombres, uno encapuchado y otro con medio rostro tapado. A éste último pudieron identificarlo más tarde.

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Identificado uno por huellas

«Las llevaron al salón, las ataron y las amordazaron y les gritaban: '¿dónde está la caja?'», refiriéndose a una caja de seguridad que tenían en la vivienda dentro de un armario. El agente explicó que tuvieron la «identificación plena» de uno de los acusados, Leonardo B., tanto por el testimonio de las víctimas que lo identificaron por una foto que constaba en los archivos policiales al tener éste antecedentes, como, ya de manera más clara por unas huellas suyas que se encontraron en la vivienda.

Las pesquisas continuaron para encontrar al resto de implicados y su grado de participación en los hechos. De ahí que solicitaran intervenciones telefónicas, un listado de las llamadas que se realizaron, geolocalizaciones de estos móviles y mapas de tráfico para situar al menos un coche que investigaron. De ahí descubrieron que hubo repetidas llamadas entre los procesados la madrugada anterior a los hechos, el mismo día y después y que viajaron desde Madrid a Cádiz en el coche que le había dejado a Santos S., un conocido suyo, al parecer un presunto narcotraficante. El rastro del coche quedó además registrado porque tanto a la ida como a la vuelta fue multado en Despeñaperros.

También del registro de llamadas quedó constancia que la empleada del hogar de la hija que supuestamente les pasó información pudo hacer una copia de las llaves de la casa a la que entraron ya que desde el domicilio en el que trabajaba se llamó hasta en 17 ocasiones a un cerrajero. La puerta de la vivienda no fue forzada.

Según los policías, cada uno de los procesados cumplía un papel. Leonardo B. y Cristian T. fueron los encargados de ejecutar el robo. Leonardo, el más alto, portaba el cuchillo con el que amenazaron a sus víctimas, incluso con cortarles un dedo, y Cristian fue el que se dedicó, siempre según las investigaciones, a revolver los enseres y a mantener contacto con el tercero, Santos, quien se quedó abajo controlando la situación. Como indicó el instructor, éste último era el cabecilla porque además de dar las órdenes fue quien les trasladaba en el coche. En cuanto a Maribel M., creen que fue la que le dio la información a la supuesta banda. Lo hizo a través de la otra imputada, Isolina, amiga suya y hermana de Santos.

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El policía además hizo referencia a una llamada telefónica del 7 de diciembre, (el robo fue el 29 de noviembre), en la que supuestamente se escucha a Cristian y Leonardo hablar sobre que se tenían que quitar pronto de encima «la muñequera» (dentro del argot, el reloj). En los registros realizados no se encontraron las joyas robadas pero sí dinero en metálico, numerosos móviles y sustancias estupefacientes.

Como se recordará los ladrones entraron en la vivienda de la víctima con pasamontañas y armados con un cuchillo de grandes dimensiones con el que amenazaron de manera violenta a la dueña y a su empleada del hogar. Les ataron y amordazaron y antes de irse le mostraron una foto del marido de la señora diciéndole que sabían donde trabajaba y vivía para que se mantuviera callada. Se llevaron 120 euros, tres relojes, dos de ellos de oro, cuatro anillos, dos de esmeralda y brillantes y dos de rubíes y brillantes, tres pulseras, un móvil y unas botellas de valor.

La Fiscalía solicita para los cuatro miembros de la organización nueve años de cárcel acusados retener y amordazar a una mujer en su vivienda para robarle.

El juicio se retomará este martes con la declaración del resto de testigos y los informes de las partes tras lo quedará visto para sentencia.