SUCESOS

Uno más del submundo del hachís

Samuel Crespo, de 32 años, el detenido fugado del hospital de La Línea, está investigado en temas de alijos como peón de clanes conocidos de la zona

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Se ha convertido ya en uno de los rostros más conocidos del panorama de sucesos de esta semana. Samuel Crespo Domínguez, 32 años, y con un rosario de líos en su haber. El último, este martes, cuando en torno a las cuatro de la tarde y tras ser detenido por la zona del Zabal de La Línea fue llevado al hospital por la Policía porque se había caído de su scooter en la persecución. Sus 'amigos', unos veinte encapuchados, entraron a por él y en cuestión de segundos arramblaron con todo lo que se encontraron a su paso y se lo llevaron de la sala de curas de urgencias sin que los agentes pudieran hacer mucho más. Un lugar público y mucha gente a esa hora como para disparar o poner la cosa peor. Sí pudieron retener a su primo, otro viejo conocido.

Samuel es uno de esos hombres del submundo del narcotráfico que se mueve por La Línea, Algeciras, San Roque... No es un cabecilla como El Messi o los hermanos Tejón Carrasco 'Los Castañitas', ni un narco del recorrido de Sito Miñanco, pero sí se le acusa de favorecer esas tareas imprescindibles para que ese oscuro negocio funcione. Fuentes consultadas por este periódico comentan que lo último que se tiene constancia más clara es que Samuel trabajaba justamente para Los Castañas, como una persona de confianza, alguien que controla y dirige a otros para que se pueda alijar sin problemas. Sin embargo, en este asunto los ‘fichajes’ cambian a menudo. Algunos empiezan a ir por libre o se pasan a otros bandos rivales. Todos tienen su precio.

Como el caso de este joven de 32 años hay muchos más en la zona del Estrecho. Las Fuerzas de Seguridad que van tras ellos lo saben muy bien. Estos delincuentes se amparan en que no tienen otra cosa y que hay que buscarse la vida aunque sea quebrantando la ley. Y es en este peligroso juego en el que Samuel ha caído ya en varias ocasiones. Según fuentes consultadas, sobre él pesan hasta cuatro reclamaciones. Una de ellas policial y tres judiciales. De estas últimas, dos ejecutorias de ingreso en prisión por penas relacionadas con delitos de salud pública.

Por ello los dos agentes de los radiopatrullas que se lo cruzaron lo reconocieron y fueron a por él. Todo lo que ocurrió después ya se conoce. Ahora, se le busca (a él y a sus compinches)en un amplio operativo que se ha extendido ya a otros municipios y provincias.

El asalto al hospital de La Línea es un nuevo capítulo en la lucha diaria que vive la comarca del Campo de Gibraltar contra el narcotráfico. De nuevo se ha evidenciado la peligrosidad e impunidad con la que actúan estas bandas que sin dudarlo son capaces de entrar en un centro hospitalario a por un detenido y llevárselo. No tienen por qué ser grandes capos de la droga pero la violencia empleada puede ser la que marque un antes y un después llevándose a otro por delante.

Rifirrafe político

En este sentido, el incidente ha provocado una importante polvareda mediática debido al lugar y la manera en la que se produjo, aunque a los agentes que trabajan en La Línea y zonas como El Zabal o La Atunara se vean en situaciones así todas las semanas, como ellos mismos han denunciado en reiteradas ocasiones.

Pero también ha saltado esta vez al terreno político. Lo sucedido ha despertado un rifirrafe entre el Gobierno y la Junta acerca de quién tiene que poner la solución o sabe hacerlo mejor. Por un lado Susana Díaz, por otro el delegado del Gobierno Antonio Sanz. La presidenta de la Junta de Andalucía reclama al Estado «un compromiso claro y nítido» con la seguridad y señala que el Gobierno tiene «que dejarse ya de historias» y enviar más agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

Díaz asegura que se debe escuchar «a los profesionales, a los alcaldes, a todos los colectivos y entenderán que una zona» como esa «merece y necesita la dotación de efectivos suficientes para que los ciudadanos se sientan protegidos». «Esa es la obligación que tiene el Gobierno de España y el Ministerio del Interior y eso es lo que pido», insiste. Además se queja de que Andalucía haya perdido en torno a mil policías nacionales y mil guardias civiles, «prácticamente un 6 % de la plantilla», «y eso no es de recibo». Hoy está previsto que la presidenta andaluza acuda a La Línea para reunirse con el alcalde y concejales del municipio.

Por su parte, el delegado del Gobierno, Antonio Sanz, acusa a Susana Díaz, de tener «un profundo desconocimiento» de la realidad social de La Línea aunque su Gobierno tenga el 80 % de las competencias de la zona, y le pide que cree un «comisionado especial» para la localidad. «La situación en la Línea no es sólo un problema policial, y pensar que se van a solucionar las cosas con más policías es no tener ni idea; también es un problema de educación, vivienda, empleo, formación, medioambiental...», señala Sanz al decir que en ese Comisionado Especial que debe crear la Junta deben estar representadas todas las administraciones porque se trata de «una zona de especial necesidad social». «Hay quien va a ir a La Línea y da lecciones», dice Sanz, cuando su departamento tiene reuniones semanales sobre la seguridad en la zona y el ministro del Interior ha visitado la localidad seis veces en los últimos meses.