elecciones municipales 2015

Por Cádiz sí se Puede lleva al PSOE al límite con mil condiciones para aceptar su apoyo

El líder de Por Cádiz sí se Puede marca «líneas rojas» en las que no cederá, exige debate público previo y afirma que el pacto de investidura no le basta: «Luego queremos lealtad»

José María González, 'Kichi', durante la asamblea
José María González, 'Kichi', durante la asamblea - antonio vázquez

La número dos de la lista de Por Cádiz sí se Puede tomó el micro en la asamblea vespertina del miércoles, con unas 300 personas atestando el salón del Edificio de los Sindicatos, y explicó el proceso reglamentario para elegir alcalde. «Si el 13 de junio, en una votación, no hay al menos 14 concejales que apoyen la investidura de un alcalde, Teófila Martínez será renovada en el cargo automáticamente».

En la sala, convertida en sauna por la fecha, la ilusión y la concentración, sonó un atronador ¡oh!, digno de una sesión de cine de barrio, de una representación de títeres. Tan inocente y sincero.

Los asistentes no conocían, en su mayoría, la mecánica administrativa porque si a Podemos (o su derivación en Cádiz) le caracteriza algo es la candidez. Con esa misma disculpa cabe analizar la intervención de mayor calado político de su candidato, José María González 'Kichi'.

A pesar de la explicación de su compañera, pese a advertir que necesitan las manos alzadas de PSOE y Ganemos para relevar a Teófila Martínez, el llamado «alcalde» por los suyos apretó a los socialistas hasta límites asombrosos que parecen contraproducentes para cerrar una mínima colaboración.

En un ambiente de euforia y emoción desbordada, Kichi reforzó y amplió condiciones, las confirmó y exageró, como si solo el PSOE necesitara a Podemos para echar a Teófila Martínez. Como si no fuera cierto también a la inversa.

Entre sus afirmaciones más rotundas estuvo que «o se está con Por Cádiz o se está con el pasado. La investidura solo no me vale. Luego necesitamos, exigimos, apoyo para gobernar, lealtad. Cada uno viene con su mochila, somos nuevos pero no tontos. Sabemos que el PSOE es el de los recortes, el de la reforma laboral, el de la corrupción».

Luego, tanto el aspirante a la Alcaldía como otros concejales electos y participantes en la asamblea, remarcaron que hay «líneas rojas» que no se pueden traspasar en la negociación con otros partidos para recibir apoyos: «La municipalización de los servicios públicos y el Plan de Vivienda».

«El PSOE no es de izquierdas, no quiere un cambio y no apoyar a Por Cádiz sería para sus votantes como pegarse un tiro en el pie», aseguró un interviniente entre los aplausos sonoros que cerraban cada intervención. «Si no acuden al debate público para debatir los posibles pactos se estarán retratando», remató Kichi.

Curiosa manera de acercar posturas para tratar de cerrar un frente teóricamente progresista. En vez de acercar posturas, Por Cádiz ha parecido decidido a ponerle tesón a la tensión, a apretarle las tuercas a sus socios hasta hacerles saltar de dolor.

Como única concesión al diálogo, al acercamiento y la flexibilidad, José María González aportó que «Por Cádiz no se cierra a las ideas de otros. Si otro partido tiene en su programa propuestas que son buenas para la gente, las aceptamos sin problema. No somos sectarios».

Respecto a las reticencias socialistas a debatir alianzas y pactos en público, en la asamblea abierta a espectadores que propone Por Cádiz, Kichi aseguró que «no se trata de un reto, no se trata de una encerrona, es una nueva forma de hacer política, nuestra forma de hacer política, la de la gente. No vamos a encerrarnos a en un despacho a negociar. Lo que tengamos que hablar que lo oiga todo el mundo y el PSOE no debería temer eso».

Lo que cabe temer tras la asamblea, por todas las partes, es que las condiciones de unos y otros, los resquemores mutuos, conviertan el Ayuntamiento en ingobernable.

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