Javier Artero, en la imagen, tenía 26 años cuando le diagnosticaron esclerosis múltiple.
atención primaria

«Supe que tenía esclerosis por el periódico»

Es la enfermedad neurológica crónica más frecuente y avanza en los países ricos. Un libro parafrasea una conocida película de Woody Allen para contar todo lo que usted siempre quiso saber sobre la esclerosis múltiple y no se atrevió a preguntar

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En 2001, Javier Artero tenía 26 años y era un jugador en el Dundee, un equipo de fútbol de la primera división escocesa. Sin ser un Messi ni un Cristiano Ronaldo, Artero estaba en medio de una exitosa carrera futbolística que, con categorías inferiores del Real Madrid, al Málaga (con el que logró ascender a segunda división) y a equipos latinoamericanos como el argentino San Lorenzo. Pero con 26 años, Artero era una estrella en el equipo local de la ciudad escocesa de Dundee y con él, como casi todos los días, entrenó el 27 de julio del año 2001.

De repente, empezó a encontrarse mal. Pero no era un malestar conocido, sino algo que nunca había vivido. Sentía mareos, notaba sensaciones muy extrañas en los brazos y no podía mover bien el músculo del ojo, así que llamó a los servicios médicos de su club que, inmediatamente, recomendaron su traslado al hospital.

Estos son los momentos más duros que Artero recuerda de su enfermedad, en ese momento un enemigo muy raro del que desconocía por completo su nombre. Eso sí, recuerda, el miedo a morir era una realidad mientras era objeto de todo tipo de pruebas. Mientras esperaba los resultados de las mismas, Artero se entretenía como podía y leer la prensa era parte de su actividad diaria.

Y fue en las páginas del periódico donde encontró el diagnóstico, que los médicos no habían querido comunicarle hasta que no estuviera confirmado. De la noche a la mañana, Artero se había convertido en paciente de la enfermedad neurológica más frecuente en adultos jóvenes, la esclerosis múltiple, una patología que afecta a dos veces más mujeres que hombres y que tiene un curso bastante impredecible. Mientras que entre un 10%y un 20% de los pacientes acaban teniendo problemas graves de movilidad, que les obligan a acabar utilizando una silla de ruedas, el resto puede seguir una vida normal con tratamientos que han ido mejorando con el paso de los años, llegando ahora mismo a poder administrarse en comprimidos, además de las inyecciones subcutáneas que aún siguen utilizando muchos pacientes.

Ante la confirmación de su diagnóstico, ya en Málaga, donde residía su familia, llegaron las preguntas para Artero que, tras someterse al tratamiento con corticoides (los fármacos que bajan la inflamación, indicados para los llamados brotes de la enfermedad, que es lo que sufrió él en Escocia y lo que padecen con más o menos regularidad todos los afectados por la patología), se encontraba perfectamente.

Su médico, el ahora director del Instituto de Neurociencias Clínicas del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, Óscar Fernández, respondió como pudo a todas sus dudas, una práctica difícil de compaginar con la actual limitación de tiempo de consulta a los pacientes. Casos como el de Artero y el resto de sus pacientes hicieron a Fernández especular con una idea: escribir un libro en el que, con un formato de preguntas y respuestas, pudiera dar respuesta a las dudas más comunes de sus pacientes. El resto, lo que no quedara claro, lo contestaría él en persona.

De ahí nació ‘Todo lo que usted siempre quiso saber sobre la esclerosis múltiple y no se atrevió a preguntar’, título que parafrasea lel filme de Woody Allen sobre las dudas sexuales más comunes, cuya segunda edición acaba de salir.

«Me hubiera gustado tener un libro así cuando me diagnosticaron la enfermedad», comenta Artero que, aunque mantiene una actitud muy positiva, lamenta sin embargo haberse precipitado a dejar el fútbol. «Mi médico me dijo que me lo pensara, pero yo lo decidí quizás antes de tiempo», reflexiona Artero que ahora es igual de exitoso como empresario (tiene una empresa de ventas con su hermano) que como lo fue en su día como futbolista y que afirma haber tenido suerte, habiendo estado nueve años sin sufrir un solo brote.

Quizás el futbolista hubiera tomado otra decisión si el manual sobre esclerosis hubiera sido una realidad en 2001. «Hubiera llegado lejos», bromea. El hecho es que, en 163 preguntas, Óscar Fernández y su equipo recogen la gran mayoría de las dudas que pueden acechar a los nuevos pacientes y sus familias.

Dudas frecuentes

Como prioridad, explica Fernández, la cuestión más escuchada en las consultas. Si tengo hijos ¿van a heredar la enfermedad? La respuesta: no tiene por qué; el riesgo aumenta ligeramente, pero sigue siendo muy pequeño en términos absolutos, excepto en el caso de que los dos progenitores estén afectados por la patología, en el que las posibilidades de que el niño enferme ascenderán al 20%.

El manual aborda desde los conceptos más científicos, que explica con un lenguaje al alcance de todos, hasta algunos difíciles de escuchar para el paciente como la respuesta a la pregunta: «¿Se pueden tener esperanzas de que este problema sea controlado pronto?» Aunque los autores transmiten un mensaje optimista, reconocen que «es posible que no seamos capaces de curarles por completo».

Un capítulo especialmente interesante se refiere a las consultas por Internet. Aunque tanto el doctor Fernández como Artero recomiendan vivamente no consultar la Red, es lógico pensar que cualquier paciente de hoy en día lo hará. Por esta razón, más vale saber en qué páginas se puede encontrar información fiable, que es lo que se recoge en ‘Todo lo que siempre…’

A pesar de las buenas noticias en torno a la investigación de la enfermedad que recoge el manual y difunde Fernández, la sombra de la crisis también afecta a una patología neurológica de países ricos. Como denuncia el médico, existen dificultades a la hora de desarrollar nuevos fármacos, que mejoren la calidad de vida del paciente (que puede dejar de pincharse) ,y también a la hora de financiar nuevos proyectos de investigación. Quizás pacientes más informados lograrán hacer fuerza para que estos problemas acaben.