Carlinhos Brown llegó ayer al Centro Cultural Reina Sofía rebosando gaditanía: bromeando sobre una inmediata cena en un conocido restaurante, con alabanzas hacia el benigno clima de aquí en comparación con el que soportan nuestros vecinos sevillanos, agradeciendo a los medios y políticos locales tal recibimiento y, sobre todo, con rezos a San Germán y San Servando. Paraba en la Alameda para terminar con la campaña promocional del espectáculo móvil que recorrerá las calles de la ciudad mañana con motivo del Encuentro Iberoamericano del Carnaval. Una gira mediática que le ha llevado por televisiones, radios y periódicos de media España. Y en cada comparecencia, Cádiz estaba entre sus primeras palabras.Se lo tuvieron muy en cuenta la alcaldesa, Teófila Martínez, y Pedro Flores, gerente del Consorcio para la Conmemoración del II Centenario de la Constitución de 1812.
El ‘feedback’ se completó con una entusiasta rueda de prensa del músico brasileño. Lo primero: «Esto –en alusión al carrusel de mañana– no es el Carnaval de Brasil, es el de Cádiz; el Carnaval del Bicentenario», apuntó el cantante, que este lunes saca a la venta un nuevo disco, ‘Mixturada brasileira’. La presentación del espectáculo –Brown recorrerá con su trío eléctrico la Avenida a partir de las 21.00 horas y encaramado en un autobús con pantallas LED y 100.000 watios de sonido– le sirvió a Carlinhos para dar varias pinceladas sobre la situación internacional. «La industria musical tiene crisis, pero sus músicos siguen inspirándose y la inspiración nunca estará en crisis», destacó. Habló, sin preguntarle, por la piratería, algo «incómodo»; sobre la calidad humana y en contra de la falta de humanidad. Criticó la violencia y dejó frases de libro: «La paz no está en el campo de batalla, sino dentro de las personas»; «todos los seres humanos tienen dolores iguales y alegrías diferentes».
Eso a pesar de que su español es algo confuso. Su arte no entiende de idiomas y traspasa fronteras. Por esta razón Carlinhos Brown declaró sentirse «responsable» de toda Iberoamérica con este espectáculo. «No soy un héroe, soy un ciudadano del mundo que enseña lo que sé», comentó.
Tuvo, por supuesto, referencias a la Constitución de 1812 y al papel de Cádiz en su divulgación, «Cádiz va a comunicar al mundo lo mucho que estamos agradecidos por las libertades que conseguimos hace 200 años». Y también aclaró que en su país, Brasil, «falta mucho por hacer para dejar de ser un caja bancaria y ser más solidarios».
En su entretenida intervención, el brasileño se convirtió en el mejor defensor de la seguridad del evento. «Esto va a ser una fiesta de calle colectiva y por eso la gente se tiene que portar con positividad. Vamos a colapsar internet con mensajes buenos.Éste es un Carnaval de la alegría, de la revolución. Pero, sobre todo, tiene que ser una fiesta ordenada y con disciplina», esgrimió el músico. Para ello dio varios consejos. Identificar a los menores con pegatinas, no dejar a niños menores de 14 años solos, no coger el coche y en caso de hacerlo no beber y no estropear los bienes patrimoniales.Civismo, acompañado de los más de 500 agentes de seguridad que velarán por el buen funcionamiento de este espectáculo con mayúsculas que terminará en las Puertas de Tierra ya de madrugada.