El Doce, la fecha más esperada por los gaditanos, ha llegado en el momento más inoportuno, en plena crisis económica que nos tiene a todos temblando, y desgraciadamente a muchos con una mano delante y otra detrás. Paradojas de la vida. El verano de 2012 será recordado por la celebración de múltiples actividades que deben suponer un reclamo para enganchar a los visitantes y dinamizar así el turismo de la capital, pero también por la incertidumbre financiera que viven muchas familias gaditanas que han perdido su trabajo a lo largo de estos siete meses.
Precisamente, la organización de la Gran Regata, que está a la vuelta de la esquina, prevé contar con la presencia de un millón de personas, una cifra que debe convertirse en un verdadero impulso económico para los negocios gaditanos, ávidos de conseguir ingresos en uno de los periodos estivales más austeros que se recuerda. Claro que por falta de ganas no será. Particularmente, un espectáculo de tal magnitud no puede pasar desapercibido, no solo para los que viven en Cádiz, tampoco para el resto de la provincia que estoy convencido de que acudirá en masa para vivir in situ el multitudinario despliegue de velas que exhibirán el medio centenar de veleros participantes.
Además del mar, lógicamente el carnaval es otro de los puntales en el que se sustenta las actividades veraniegas previstas para la celebración del Bicentenario de la Carta Magna. Por ello, este próximo fin de semana llegará otro de los grandes momentos, el protagonizado por el gran desfile de Carnaval, a cargo de Carlinhos Brown. El espectáculo del cantante, compositor y productor brasileño recorrerá la avenida principal desde la glorieta Ingeniero la Cierva hasta las Puertas de Tierra, acompañado de aproximadamente unas 200.000 personas, para celebrar allí un gran final de fiesta. Se acerca un fin de semana intenso, con una masiva afluencia de visitantes, que además de disfrutar, deben dar un empujón a la economía gaditana en este verano del Doce, el de la crisis y las conmemoraciones. Paradojas de la vida.