Terminar los trabajos de la facultad un día antes de la entrega para tener tiempo de encuadernarlos pasó a la historia. El noveso invento de Fernando Miralles permite dejar esta gestión para el último momento y hacerlo de forma rápida y sencilla desde casa o la oficina. Cualquier lugar es válido porque la nueva forma de encuadernar ideada por este gaditano no necesita ningún artilugio, sólo requiere seguir tres sencillos pasos.
Fernando comenzó a gestar este proyecto hace cinco años cuando trabajaba para una revista de turismo. «Los recepcionistas de los hoteles guardaban los doce tomos para poder ilustrar las explicaciones de los visitantes». Así es como se dieron cuenta de que no había nada en el mercado para poder entregar con los fascículos coleccionables y mantenerlos unidos sin tener que llevarlos a una copistería a encuadernar.
Así surgió la idea como germen de un proyecto que en estos momentos cuenta con 30 distribuidores en toda España y que ya comercializan empresas como El Corte Inglés o como RBA Ediciones, donde tras pasar el proceso de homologación y producción sólo esperan la respuesta del departamento de marketing para que lo aprueben como complemento a sus coleccionables.
Fernando ha desarrollado junto con sus socios una página web (www.bindo.es) en la que se puede visualizar un vídeo que explica el sistema para realizar el encuadernado. Además desde este sitio web es posible buscar los puntos de venta y distribuidores más cercano al domicilio o lugar de trabajo, o en el caso de las empresas, pedirlo a través de internet. «La web permite además obtener una plantilla que puede guardarse en el ordenador y hacer un diseño para personalizar la portada, el lomo y la contraportada», explica Miralles.
El formato, que puede obtenerse en papelerías para encuadernar los trabajos de los estudiantes o documentos, parece una siempre carpetilla pero al retirar el envoltorio en su interior se encuentran varias piezas que conforman el sistema de encuadernado. Fernando lo muestra en a penas un minuto: «Se quitan los protectores adhesivos, se pegan como indica el dibujo, se introduce el papel, la pieza de cierre, y se presiona, se quita el sobrante y al hacer 'click' y quitar el protector adhesivo, ya está listo».
El resultado es un encuadernado automático que mantiene la calidad de los realizados con máquinas. «Es un sistema muy sencillo que puede hacer cualquiera, hemos hecho pruebas con niños pequeños y cualquier persona puede hacerlo, no tiene que ser precisamente un manitas sino seguir los pasos», explica este innovador gaditano. De hecho el sistema está admitido en los registros mercantiles porque una vez terminado el encuadernado «para abrirlo hay que partirlo».
El precio es una de sus mayores ventajas. El formato de papelería puede encontrarse por 2,50 euros, el elaborado para poder imprimirlo con un diseño propio ronda los 3 euros. «Es muy asequible y sobre todo inmediato, tiene muchas ventajas», insiste Miralles. La imaginación no tiene límite y, a veces, guiarse por ella puede producir sorprendentes resultados.