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Cuarenta años sobre la Bahía

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Cuarenta años sobre la Bahía

El puente Carranza cumple hoy cuatrodécadas uniendo Cádiz y Puerto Real

Cuarenta años sobre la Bahía
-Don León, ¿qué ha dicho Franco del puente?
-El hijoputa no ha dicho ni pío.
Esta conversación tuvo lugar en mayo de 1964. El dictador visitó la provincia para cazar en una finca que Terry tenía en El Puerto. Aprovechó para conocer en persona el plan de viaducto que impulsaba el entonces alcalde de la capital, José León de Carranza. Llegó al Ayuntamiento de paisano y con gafas de sol. Vio las maquetas, los documentos del proyecto y saludó a ingenieros y concejales. Pero nada dijo sobre si se llevaría a efecto o no. Una vez que abandonó el edificio, varias personas inquirieron al regidor cuál había sido la reacción del entonces Jefe del Estado de la forma citada más arriba. Dos días después de esta escena, Carranza recibió un telegrama desde Madrid en el que se le informaba de que se había aprobado la construcción del puente.
Veinte años no es nada; cuarenta tampoco. Hoy se cumplen cuatro décadas de la inauguración del puente José León de Carranza. Los conductores dan hoy por hecha la conexión entre Puerto Real y la capital. Pero no siempre fue así, sólo desde hace 40 años. Para llegar a la ciudad antes del otoño de 1969 era imprescindible rodear toda la Bahía y pasar por San Fernando. El Ayuntamiento isleño fue siempre un firme detractor de este proyecto. No es de extrañar, cualquier viajero se veía obligado a transitar por su término municipal y no eran pocos los que hacían noche en él. Los viajeros y el transporte de mercancías eran una importante fuente de ingresos para los isleños. Cuando el puente entró en servicio, Cádiz redujo en 16 kilómetros la distancia que la separaba del resto de España, salvo aquellas para las que había que transitar por San Fernando.
Dos años y medio
Su construcción supuso un hito de la ingeniería civil española en lo que respecta a las características técnicas del viaducto y también en el tiempo de ejecución de las obras. Las previsiones apuntaban a que los trabajos de construcción durarían cuatro años. Pero en apenas dos años y medio ya se habían concluido las obras. Otro asombroso registro supuso que en tan sólo ocho meses se montaran todos los pilotes y tableros. El primer pilote se hincó en aguas del saco de la Bahía el 16 de diciembre de 1968; la última viga de tablero se colocó el 8 de agosto de 1969, según documentación del grupo ACS, al que pertenece la que fue Dragados y Construcciones, la compañía a la que se le adjudicó la ejecución de las obras.
Cádiz y la Bahía tenían en la década de los 60 una gran importancia industrial. Por aquel entonces comenzó el transporte marítimo de mercancías en contenedores, un método que desde entonces no ha dejado de crecer, aunque el puerto de Cádiz haya perdido peso últimamente en favor de su bahía vecina, la de Algeciras. El puerto pesquero gaditano se contaba entre los más importantes de España, se construyeron nuevos diques para la reparación y construcción de buques y la autopista entre Sevilla y Cádiz incrementaron la importancia económica de la zona.
La inauguración fue toda una fiesta. Las crónicas de la época hablan de que al acto inaugural acudieron 100.000 personas. Los vecinos aprovecharon para ir a pie hasta Puerto Real. El director de la Jefatura Provincial de Tráfico, Luis Javier Herrero, señaló que este viaducto por el que hoy circulan hasta 30.000 vehículos diarios «es todo un emblema de la ciudad». Reconoció que cuando se concibió este proyecto se ideó como la solución definitiva del acceso a la capital. «Pero pronto se vio desbordado hasta el punto de que se ha planteado un nuevo acceso», apuntó en referencia al segundo puente que se encuentra actualmente en construcción.
El Carranza tuvo un coste de 680 millones de pesetas (4,089 millones de euros al cambio actual). A finales del pasado siglo ya se planteó la necesidad de un carril reversible, aunque éste no fue una realidad hasta hace dos años. La entrada en servicio de este tercer carril supuso la eliminación de una de las estampas habituales de la entrada a Cádiz, la de decenas de vecinos pescando con caña desde el puente.
Hitos tecnológicos
El viaducto gaditano marcó nuevos récords, no sólo en España, sino a nivel internacional. El tramo móvil permitía una apertura de 90 metros, que en ese momento era la mayor de Europa. La longitud total de la infraestructura es de 3,4 kilómetros, de los que 1,4 transitan sobre las aguas. Cuenta con 27 pilas que se componen de cinco pilotes cada una. Éstos tienen unas longitudes que oscilan entre los 30 y los 45 metros. Se construyeron en unas instalaciones de la empresa adjudicataria en Huelva. Se transportaban en barcazas hasta el lugar de destino. Se hincaban en el subsuelo marino con una potente grúa flotante que tenía capacidad para soportar hasta 250 toneladas -cada pilote tiene un peso de 60 toneladas-. Esta maquinaria contaba con calderas de vapor y equipos motobombas hasta dotar a esta grúa con una potencia de 2.000 caballos de vapor.
Las 174 vigas que componen el tablero, por su parte, se prefabricaron en una planta de producción que se encontraba a pie de obra. La misma grúa que hincaba los pilotes es la encargada de colocar cada una de ellas en su lugar. Cada una de estas vigas tiene un peso de 150 toneladas. El tramo móvil tiene una longitud total de 120 metros. Cada semitramo mide 60 metros y pesa 300 toneladas. El accionamiento de las partes móviles es hidráulico y la apertura o cierre de cada extremo dura tres minutos.
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