Vivía en la capital desde hacía casi 20 años, aunque era de origen portugués y no tenía vivienda en la ciudad. Dormía entre cartones en la plaza de Santo Tomás junto a su amigo y compañero José, con el que ayer fue a darse un baño en la playa Victoria, aprovechando el buen tiempo.
Sin embargo, mientras se bañaba junto a la orilla, Francisco A. d. S. de 42 años sufrió un desvanecimiento, que lo dejó inconsciente flotando sobre el agua poco profunda del mar. Eran las 12.45 horas del mediodía y casi de inmediato, uno de los muchos bañistas que a esa hora se encontraba en la playa intentó rescatar el cuerpo del hombre, ya prácticamente inerte.
En la orilla, los sanitarios del Servicio 061 que acudieron hasta la zona intentaron reanimar al hombre, practicándole la respiración asistida y las técnicas de reanimación. Pero los esfuerzos por revivirlo fueron inútiles y sólo pudieron certificar la muerte de Francisco. Al cabo de una hora, el cadáver fue trasladado al tanatorio, donde se le practicará la autopsia que determinará si la muerte fue por ahogamiento o por otras causas que le provocaron el desvanecimiento.
Vivía en la calle
José, el amigo del fallecido que lo acompañaba en la playa, recordaba ayer cómo Francisco «fue a bañarse sólo y de repente desapareció; no sé qué le ha podido pasar, porque estaba muy bien de salud y sabía nadar perfectamente». Este sin techo gaditano, con el que el ahogado compartía espacio en Santo Tomás, recordaba cómo Francisco «había trabajado cuando era más joven en la Marina; aunque en los últimos años se buscaba la vida como podía en la capital, porque, como yo, no podía trabajar» explicaba afectado por el accidente.
La de ayer es la tercera muerte por ahogamiento que se produce en las playas de Cádiz en el último mes y medio, aunque las circunstancias de los tres sucesos son bien distintos. El último se produjo el pasado 2 de junio en la playa de Santa María del Mar, cuando un hombre de 72 años se hundió, al parecer, arrastrado por una corriente, mientras se bañaba junto a un espigón.
El anterior tuvo lugar justo un mes antes, el 2 de mayo; aunque en aquel caso, el fallecido era un joven de 24 años, experimentado en el buceo, que sufrió un accidente al quedar atrapado en los amarres de una embarcación que arreglaba, fondeada en la playa de La Caleta.