Economia

«Una situación excepcional como la que estamos viviendo requiere medidas excepcionales», reconoció Zapatero en la clausura de las jornadas sobre 'La innovación como solución', que, convocadas por el Ministerio de Ciencia e Innovación, tuvieron a Krugman como ponente estrella. El dirigente y el economista habían tenido ocasión de intercambiar opiniones previamente en el desayuno que mantuvieron en el Palacio de La Moncloa, donde el Jefe del Ejecutivo explicó al Premio Nobel los programas ya en marcha, poniendo especial énfasis en el mantenimiento del sistema de protección social, especialmente necesario porque el factor diferenciador que la crisis tiene en España es la destrucción de empleo.
Recomponer el tejido productivo y crear puestos de trabajo pasa por potenciar la innovación, declaró Zapatero ya en su intervención oficial. «Los datos son contundentes y revelan que entre los sectores que siguen generando empleo, los tecnológicos tienen una presencia destacada», expuso.
Como soporte de su argumento citó la positiva trayectoria del mercado laboral, la producción y las exportaciones de las tecnologías de la información, el sector farmacéutico y los equipos de telecomunicaciones, entre otros. Y abogó por consolidar los sectores en los que España ha alcanzado una posición de liderazgo, como las energías renovables, la biotecnología, la salud y el aeroespacial, así como por introducir innovación en los procesos y productos tradicionales como la propia construcción, el turismo, el agroalimentario y el automóvil. Recordó que la actual sociedad, que unos definen como «del riesgo», otros la consideran «de las oportunidades», e invitó a centrarse en estas últimas para adaptarse a una evolución constante.
Krugman pintó un negro panorama también para el resto de la economía mundial. A su juicio, la crisis actual ha conducido a la situación más grave jamás conocida, y, lo que es más insólito y preocupante, «está afectando a todos los países del mundo».
«Sin munición»
Censuró la adopción de medidas por parte de los bancos centrales, que al rebajar con rapidez y profundidad los tipos «se han quedado sin munición» para combatir los riesgos que persisten y van a permanecer durante largo tiempo.





