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Pero, ¿puede la influencia de los progenitores con la presión de los grupos de amigos, por ejemplo? «Los padres afrontan este problema cuando sospechan que algo puede estar pasando en la vida de su hijo, pero antes hay que instruirlos siendo un modelo a seguir», subraya la psicóloga. La vigilancia, «sin convertirse en policías», y la prevención son los mejores aliados en esta lucha que cada más temprano deben desarrollar los padres. «Es necesario que se sepa dónde y con quién va el niño, si se mezcla con jóvenes mayores que él e, incluso, acudir a esos lugares», aconseja Martínez. Pero, como todo, la educación sobre drogas depende de la propia personalidad y trayectoria del adolescente. «Hay quien sale todos los días con 11 años y quien no frecuenta la calle hasta los 17», subraya, «pero lo importante es que reciban la información».







