CONCIERTO Diego El Cigala viste de lunares sus boleros, coplas y tangos en una noche mágica en la plaza de San Antonio

Pasadas las 22.30 horas comenzó el concierto. El tiempo acompañó y los pronósticos agoreros se quedaron en el olvido, tras haber respetado durante el Carnaval.
El público siguió la actuación de manera intensa, aguantando los aplausos en ciertos momentos para arrancar en olés cuando el ambiente lo demandaba. La música sonaba. El Cigala se ha rodeado de grandes artistas cubanos y españoles para versiones boleros, coplas y tantos. Por ello la expectación cuando sonaron Dos Gardenias, Historia de un amor o María de la O.
Melodías cubanas, sonidos españoles, letras italianas, toque argentino. El eclecticismo de El Cigala no deja indiferente a nadie. Y por segunda vez consecutiva lo eleva a los altares tras su enorme éxito con Lágrimas negras junto a Bebo Valdés.
El último quejío se quedó suspendido en la plaza, con ese recuerdo especial para el mítico cantaor isleño, que ayer no sólo fue un recuerdo.
Pasada la madrugada acababa el concierto y San Antonio comenzaba a convertirse en un macrobotellón con mucha gente disfrazada tomando posiciones.







