CÁDIZ

Según explicó la empresa encargada de la explotación de las sillas, los Hermanos Jaramillo de Sevilla, de las 15.484 plazas que se habían colocado sobraron unas tres mil por lo que hubo gente que las ocupó sin haberlas pagado previamente. Y cuando se les requirió el dinero, hubo algunos que se negaron a abonarlo. A pesar de ello, y una vez que las fuerzas de seguridad calmaron los ánimos, la cabalgata siguió su recorrido por San Juan de Dios, Canalejas y Plaza de España para terminar en las Murallas de San Carlos.
Pero ese año sólo hubo que lamentar ese pequeño incidente ya que tanto el concurso como el carrusel de agrupaciones por el Mercado recibieron el esperado fervor por parte de los gaditanos. Además, el público vibró con el pregón que se celebró en una abarrotada Plaza de San Antonio donde acudieron en masa a escuchar a Felipe Campuzano. El compositor interpretó para la ocasión Las salinas y un popurrí de diversos temas carnavaleros que fueron de agrado de los asistentes. El coro Pinocho, la comparsa Dioses del Olimpo, la chirigota Los cruzados mágicos y el cuartero La boda del siglo consiguieron los cuatro primeros premios del concurso de aquel año.
En otro orden, la ciudad vivía pendiente de una obra de recuperación paisajística que parecía estar gafada. De nuevo, tras varios intentos, fallaba la voladura del espigón de la playa de la Caleta. Cuando parecía que todo estaba controlado volvía a fracasar y sólo se pudo volar una parte de dicho espigón. Según algunos operarios, la explosión se realizaría días después por otro método más eficaz.
Se vende riñón
En cuanto a noticias anecdóticas sorprende una en la que se informaba de que un gaditano había vendido uno de sus riñones por 30 millones de pesetas.
La falta de trabajo y la poca esperanza de encontrar uno llevó a Fernando Romero Mascareña, de 24 años, a ofrecer su riñón por dicha cantidad. «Se me ocurrió hacerlo después de leer en la prensa que alguien lo había hecho, y aunque le tengo miedo al quirófano, estoy dispuesto porque ya podría vivir tranquilo», comentaba el vecino de la barriada de Guillén Moreno a los medios.
En cuanto a las noticias culturales, en enero Rafael Alberti hacía unas polémicas declaraciones. Según el poeta portuense, su obra recibía pocos galardones porque era comunista. Aun así, el escritor era distinguido con el Premio Nacional de Teatro y se mostraba muy satisfecho por ello: «No creo que me hayan dado el premio como compensación por no haberme dado el Cervantes», declaraba.







