CÁDIZ

En el caso del municipio gaditano, cada habitante consume, de media, 4,33 hectáreas globales, 2,53 por encima de lo que correspondería a la media recomendable. Asimismo, la ciudad utiliza recursos equivalentes a 90,84 veces su superficie, provocado especialmente por tener una extensión municipal muy escasa. A nivel provincial necesitaría cinco veces su superficie.
Los gaditanos disfrutan de unos niveles de desarrollo altos (IDH 0.90 e ISCH 0.83), pero con un desgaste ecológico muy por encima de la disponibilidad por habitante a nivel global, en clara situación con déficit ambiental, alejada del objetivo deseable hacia la sostenibilidad.
Otra de las conclusiones de este documento es que el crecimiento humano muestra importantes síntomas de insostenibilidad, de tal manera que en España está clasificado como suelo urbano el doble de terreno necesario para los aumentos de población correspondiente.
Prueba de ello es que la huella ecológica del español medio se situó en 2005 en 6,395 hectáreas globales de territorio productivo anuales, lo que indica que como media, cada español necesita ese área territorial al año para satisfacer sus consumos y absorber sus residuos.
Grave desequilibrio
La otra cara de la moneda se encuentra en las áreas rurales. La amenaza del despoblamiento y el abandono del campo genera déficit de infraestructuras y servicios que reducen las oportunidades y la calidad de vida de los habitantes de estas zonas, ya que el éxodo rural fue en paralelo al crecimiento urbano de las grandes ciudades interiores y las de toda la zona litoral. Actualmente, las áreas rurales en España ocupan el 90% del territorio, pero en ellas sólo vive el 20% de la población.
Jiménez considera primordial superar estos desequilibrios territoriales y para ello apuesta por «un nuevo diálogo estratégico entre el campo y la ciudad para conseguir un enfoque estratégico de cohesión territorial y social que incluya tanto las dimensiones urbanas y rurales».










