CÁDIZ

«Hemos tocado fondo». El presidente de la entidad, Juan Cuesta, encabeza así la carta que ha dirigido a los casi 200 asociados exclusivamente en la capital gaditana. Con 3 euros de cuota mensual por socio, la economía de Asdiga no se mantiene.
Han recorrido juntos un largo camino, desde que en 1990 la asociación comenzara a andar «con cierto desentendimiento por parte de la Consejería de Salud». En estos 18 años, las cosas han cambiado para mejor. «Hoy por hoy, la atención hospitalaria es magnífica», asiente Cuesta.
Para alcanzar tal servicio, el representante recuerda las gestiones llevadas a cabo mediante el diálogo con administraciones, laboratorios y doctores. «Éramos unos 600 socios en los primeros años de asociacionismo», declara Cuesta, que apenas da explicación al descenso de inscripciones en los últimos años, en una provincia donde más de 73.000 personas padecen diabetes, de las cuales unas 3.000 residen en Cádiz.
La delicada situación por la que atraviesa Asdiga provoca a Cuesta un repaso marcado por la tristeza y la impotencia. «A través de antiguas subvenciones podíamos llevar a cabo actividades como un campamento de veranos para niños donde se les ayudaba a reconocer su propia hipoglucemia». Y es que la educación sobre la diabetes seguía siendo el pilar que hacía necesaria la existencia de esta comunidad para los diabéticos, «ya que se atendía a quienes llegaban a nuestra sede, fuesen socios o particulares, no había discriminación de ningún tipo», afirma tajante su presidente.
Huida de la invisibilidad
La diabetes puede desarrollarse de dos formas diferentes, con dependencia a la insulina o sin ella. Pero cada caso tiene su idiosincrasia. Juan Cuesta corrobora que «hay aspectos sobre los que no se puede informar de manera generalizada». A lo que debe sumarse las complicaciones que a lo largo de la vida van desarrollando los pacientes, «que pueden llegar a limitar su vida». Desde que se envió el escrito a los integrantes de Asdiga, la junta actual no ha recibido una llamada de alivio, ni ninguna proposición de llevar a buen puerto esta crisis de futuro incierto.







