CÁDIZ

Hace cuatro años, dado el alto índice de fracaso escolar en la zona, se incluyeron de manera anexa al programa las clases de apoyo escolar durante dos o tres veces a la semana. «Cubrimos todo el espectro de la educación obligatoria, se trata de que los chavales vengan y hagan su tarea con ayuda de los profesores», detalla.
La otra pata del plan social es el deporte, una actividad opcional que incluye disciplinas como el fútbol, baloncesto, atletismo, tenis de mesa y bádminton.
La clave del éxito de este programa, que está dirigido a menores de entre 6 y 16 años, radica en «ofrecerles cosas nuevas, que sean interesantes para su edad. En todos estos años hemos descubierto que cuanto más dinámico y menos autoritario sea el tema, mejor lo encajan», explica.
La plantilla de docentes que hacen realidad este Plan Social se compone de diez voluntarios. Cinco profesores en Apoyo Escolar, dos monitores en Ocio educativo y Deporte, respectivamente. Todo el programa es coordinado por Rafael Martínez. «Hay chavales con los que se consiguen grandes objetivos, ése es nuestro incentivo», aclara.
El programa concluye en verano con los campamentos por la sierra de Cádiz o Huelva, «incentivos fuertes» para estos menores. Los mayores, que llevan cuatro o seis años con el programa, disfrutan de un viaje a Barcelona o Madrid.
A diferencia de años anteriores, este curso por primera vez tendrá una duración de doce meses, de septiembre a agosto.
Punto de encuentro
Desde hace cuatro años -cuando se iniciaron las clases de apoyo escolar-, el Ayuntamiento viene solicitando una ampliación de las subvenciones a la Junta de Andalucía para poder contratar a más profesores y así cubrir la gran demanda existente. «Este programa gratuito es muy conocido en el barrio y está saturado, pues tenemos una larga lista de espera. Por esa razón a los menores que tienen tres faltas seguidas les damos de baja», cuenta el coordinador del Plan de Transformación Social.
En relación al sexo, no existe una diferencia marcada, puesto que este Plan Social gratuito lo componen «el 50% niños y el otro 50% niñas», afirma Martínez.
De forma paralela esta plantilla de docentes también imparte talleres de manualidades y pintura de abanicos a los familiares de los menores que asisten al programa con el objeto que «compartan experiencias comunes». Una actividad totalmente «informal que sirve de terapia» y en donde tampoco faltan los cursos de alfabetización a la informática y la iniciación a Word e internet.
jmvillasante@lavozdigital.es







