TRADICIÓN

Esta filosofía resulta novedosa en «un gremio tradicionalmente machista» en el que el sexo femenino más bien trabaja de cara al público, en el mostrador vendiendo los productos», confiesa Carmen Ruiz Ojeda, la responsable de personal de recursos humanos de la empresa. Sin embargo, José considera que «la mujer sigue siendo más cuidadosa en ciertas labores pasteleras en las que se necesita mayor sensibilidad como puede ser decorar una tarta». Un ejemplo: Horno La Gloria ofrece formación a sus empleados mediante cursos de capacitación. Y en ellos, «las mejores clasificadas son las mujeres», aclara Carmen.
Aunque la empresa fue abierta el siglo pasado, «hay documentos que acreditan que cuando mi padre arrendó el negocio de la calle Gloria, en este barrio de Santa María, el horno ya llevaba funcionando 250 años», indica José Ruiz. Por este negocio familiar ya han pasado tres generaciones de gaditanos. Todos se han iniciado desempeñando los oficios más sencillos para ir ascendiendo luego en responsabilidad. «Al igual que mi padre yo empecé de niña, con unos ocho años, amasando pan y rellenando los paquetes de kikos», cuenta Carmen. El secreto para mantenerse durante tantos años es «no perder la ilusión y refrescarse mediante un proyecto nuevo cada año».
José Ruiz asegura que lo más gratificante de su «noble oficio» es «alimentar a las personas y poder participar en sus celebraciones», entrar con sus productos (tartas, pasteles y panadería) en los hogares en los días señalados.







