CÁDIZ

En el interior, una gran mostrador ocupa la «popa» de esta nave, y en la «proa», mirando al Castillo de San Sebastián, se encuentra el espacio reservado para la ubicación de mesas y sillas para los futuros clientes. En un almacén, estas sillas aguardan el momento de ser distribuidas por el local, al igual que las sombrillas que darán sombra en la terraza del bar, que ocupará algunos metros de la acera.
El quiosco será puesto en marcha por la empresa Sabor a Cádiz, formada por tres personas que dejaron sus empleos para embarcarse en este proyecto. Abandonaron Madrid y se instalaron en Cádiz porque creyeron que existía poca oferta de restauración anual en el barrio de La Viña.
Negativa
Sabor a Cádiz ganó el concurso que abrió el Ayuntamiento de Cádiz para la adjudicación de este bar y su posterior explotación. Pero desde hace unos meses, la empresa ha encontrado el rechazo de los vecinos para que este negocio pudiese abrir sus puertas. Un grupo de ellos criticó el diseño del edificio asegurando que era un «adefesio» y que quitará las vistas a la playa de La Caleta, como señalaron las asociaciones de vecinos de La Viña, el Mentidero y Cádiz Centro.
Por su parte, Izquierda Unida Izquierda Unida denunció que el quiosco no se ajusta a la normativa recogida en el actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). El bar, según IU, tiene una superficie de 71 metros cuadrados, por lo que supera en más de 50 la normativa, ya que la zona donde va ubicado está considerado espacio público, por lo que no puede exceder de 20 metros cuadrados.
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