MUNDO

La manzana de la discordia se llama Edvige. Este nombre de mujer es el acrónimo de explotación documental y valoración de la información general. El fichero es la consecuencia de la reciente refundación de los servicios secretos en una especie de CIA a la francesa. Hereda los dos millones y medio de fichas que tenía el archivo de los servicios de información RG, creado en 1991 por el Gobierno del socialista Michel Rocard e incorpora el banco de datos elaborado por el contraespionaje.
Por un decreto del pasado 1 de julio, Edwige puede recoger y almacenar información sobre las personas que hayan pretendido, ejercido o ejerzan un mandato político, sindical o económico o desempeñen un papel institucional, social o religioso relevante. También se permite censar a todo individuo «susceptible de atentar contra el orden público», incluidos los menores a partir de 13 años, edad de responsabilidad penal. Bajo ciertas condiciones, está autorizado recoger informaciones patrimoniales y personales, como la inclinación sexual o enfermedades.







