Opinion
¿Cómo se puede permanecer impasible ante esos gatitos, que malviven entre la inmundicia más pestilente y alarmante? ¿No hubo quien dijo que había una asociación encargada de ellos (de castrarlos, vacunarlos, etc.)? ¿Dónde están los ecologistas y los abanderados en general de los derechos de los animales? (véase el caso de El Refugio) A no ser que haya animales y animales. No quisiera deducir que esto es así. O quizás toda esta gente prefiera mirar hacia otro lado, dedicando su tiempo a otros asuntos que les reporten más eco social y menos anonimato. En éste último es donde se encuentran, por suerte para los animales del Campo del Sur, las personas sencillas y de buen corazón que diariamente se acercan a los bloques para proporcionarles, en medio de tanta desolación, algo de sustento, aunque es imposible que les llegue a tantos gatos como hay.
Y sólo estamos en verano. Mejor ni imaginar los inviernos que tienen que pasar en ese infierno. Peluches que se mueren por un cojín, una mantita y, si me apuran, incluso un calefactor, ya que son animales muy frioleros; pequeños amigos que les gusta dormitar a nuestro lado y compartir nuestras vidas, haciéndonos tener la certeza, cuando les contemplamos, de que Dios existe, porque sólo él ha podido crear algo tan bello.
Por favor, ruego desde este medio que se me brinda para expresarme, a cualquier persona, entidad u organización que tenga alguna competencia en este asunto asuma su responsabilidad y ponga manos a la obra para limpiar toda esa zona de la podredumbre que rodea a los gatos y mejorar las condiciones de vida de éstos, abandonados a su suerte, con el mar por suelo y por techo sólo el cielo.
Isabel Jiménez Manzorro. Cádiz










