
-¿Qué cambios ha sufrido el escultismo desde entonces?
-Muchos. Antes el escultismo era totalmente militarista, existían concepciones militares como el de las formaciones, por ejemplo. Con el tiempo se ha demostrado que no hay que instruir sino educar en el tiempo libre. Trabajar por la educación en valores para prevenir a los jóvenes del sida, el alcoholismo y las drogas. Además, el escultismo hoy en día está más comprometido socialmente con los sectores más marginales como los discapacitados e inmigrantes.
-¿Qué ventajas tiene ser scout para un adolescente?
-Cuando yo ingresé eran otros tiempos. Los niños jugábamos en la calle porque había muy pocas alternativas de ocio. Hoy es distinto. Sin embargo, el escultismo sigue aportando contacto con la naturaleza, la posibilidad de hacer nuevos amigos fuera del colegio y la autogestión; el chaval aprende con la práctica a realizar sus tareas cotidianas durante los campamentos.
-¿Qué supone el Lobo de Plata que hasta ahora sólo lo ostentaba en Cádiz la Patrulla del Canguro?
-Este galardón es el fruto de un trabajo de muchas personas, yo por ser el responsable federal a nivel estatal de Formación soy sólo la punta del iceberg. El premio tiene que ver con la labor realizada en los últimos diez años en donde hemos desarrollado y diseñado diversos programas educativos y de interés social, pero insisto en que son muchos los actores que intervienen en este proceso. Con la medalla del Lobo de Plata en las manos, premio que le entregó el pasado sábado la Federación de Asociaciones de Scouts de España, José Fernández Vivero confiesa haber encontrado en el escultismo «una filosofía de vida».
-¿Cuando y cómo inicia su etapa en los scout?
-Ingresé en el grupo scout 278 María Auxiliadora de mi colegio, Salesianos de Cádiz, cuando tenía







