Fuentes de la Administración autonómica confirmaron que el proyecto de derribo sigue adelante, una vez que se ha constatado que «era imposible mantener el actual edificio por problemas arquitectónicos».
La escuela fue inaugurada en el curso 1970/1971, si bien hace años se trasladó su actividad universitaria a Puerto Real. Desde entonces, acogía al Instituto Pesquero; y desde entonces está en manos de la Junta, que con el derribo y la nueva construcción pretende ampliar las oficinas actuales de que dispone en Cádiz. Lo que está por confirmar es qué servicios irán a esta nueva sede.
En un principio, el proyecto tiene un coste de unos 2,5 millones de euros y una superficie de 24.000 metros cuadrados. Precisamente, una de las razones de la demolición es ganar espacio y funcionalidad para una actividad administrativa, ya que el actual espacio no reunía las condiciones para su futuro cometido. Con todo, echar abajo la escuela y erigir una nueva estructura supondrán tres años de obras como mínimo.
El proyecto ya ha generado la primera polémica. El arquitecto -y principal impulsor del Foro de la Aduana-, José María Esteban, ha denunciado que otro edificio significativo de la ciudad está a punto de desaparecer «bajo el silencio de todos los que dicen defender el patrimonio de la ciudad». A diferencia de lo que se argumenta en contra de la vieja Aduana junto al muelle, «este edificio sí es una muestra inequívoca del modernismo gaditano y, por lo tanto, deberían alzar la voz muchos de mis compañeros, pero está claro que están más preocupados de sacarse algún dinero». El arquitecto admite el deterioro de la vieja escuela, aunque señala que «puede salvarse porque es un símbolo de esa zona de la ciudad e incluso debería recuperar su condición como lugar de enseñanza». Por ello, pide la intervención del Ayuntamiento.








