Ayer comenzó a montarse esta enorme escultura que representa a un pájaro que es a su vez una jaula. Para Quintero, la simbología de la libertad reside en el animal, pero la jaula es ese conjunto de normas que «necesitamos para convivir, por aquello de que donde empieza la libertad de uno termina la del otro». Es, resumió Quintero, «la norma que implica la posibilidad de ser libre».
Sin embargo, más allá de la simbología, la escultura ha tenido su polémica porque fue incluso objeto de discusión en el Pleno municipal. El Grupo Socialista pidió en diciembre de 2007 que el Ayuntamiento optara por un concurso público de ideas para la concepción y el diseño del monumento. Pero éste ya estaba adjudicado a Quintero cuando se hizo la propuesta. Incluso el artista ya había tomado la decisión -admitida por el equipo de Gobierno- de cambiar la temática del conjunto. Lo que en un principio iba a ser la figura de un hombre, pasó a ser el pájaro-jaula. «Yo agradezco al Ayuntamiento que en ese momento tuviera la valentía de aceptar el cambio, que no tenía que ver con nada político, sino con un proceso artístico», subrayó el autor.
La maqueta, en cualquier caso, además de tener la aprobación del Consistorio, también contaba con el visto bueno de la Comisión Local del Bicentenario.
Lo cierto es que esta maqueta será la primera piedra de la transformación que sufrirá esta zona de la ciudad, que ya ha empezado a notarse. Desde hace unas semanas se echa en falta un edificio que domine la entrada a la parte antigua de la ciudad, como el antiguo Gobierno Civil, que pasó a ser la Subdelegación de Gobierno, así como el chalé del gobernador. Ambos fueron derribados -la obra de demolición aún no se ha entregado oficialmente- para dar paso a un nuevo edificio o conjunto de construcciones que estarán conectadas con la sede del Ministerio de Trabajo, reordenando esa manzana que da por el otro lado a la calle Acacias.
Tras la realización de las catas arqueológicas en el solar colindante al que fuera sede de la Subdelegación, ahora será el turno de hacerlas en el espacio que ha dejado libre la sede del Gobierno. Arquepec será la empresa encargada de realizar estas catas y probablemente se empezará el próximo mes, según informaron fuentes de este departamento.
La intención es esperar a las catas para luego sacar a concurso la redacción del proyecto, ya con una base más segura. Y una vez adjudicado este proyecto definitivo, hacer un nuevo concurso para la ejecución de las obras.
De todas formas, tomando como base el estudio de detalle presentado el año pasado ante el Ayuntamiento y que firmaban dos arquitectos sevillanos, Cruz y Ortiz, se determinó que el edificio tendrá siete plantas y un gran espacio público. El conjunto dejará además 1.348 metros cuadrados libres y ésta es una de las partes interesantes, ya que toda la operación incluye la reordenación de la semiglorieta que compartían la Subdelegación y la Delegación de Hacienda.
Bajo este suelo se pretende construir un aparcamiento subterráneo -si las catas arqueológicas determinan que es posible- para eliminar los estacionamientos de la superficie y poder integrar allí una pequeña zona verde y de paseo.
Y si se atiende a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que prepara el Ayuntamiento, la semiglorieta, el edificio de Subdelegación y la escultura no serán las únicas novedades en las Puertas de Tierra. El Consistorio pretende dejar este monumento exento y para ello sería necesario derribar los edificios que están al otro lado: la Audiencia Provincial y la Comisaría Nacional. Pero para eso aún habrá que esperar muchos años más, si es que finalmente se toma la decisión.
mcaballero@lavozdigital.es









