
Al hablar de propósitos de futuro Juan no duda en resignarse y preguntarse «cómo me van a garantizar a mí un puesto de trabajo si no son capaces de recolocar a 1.600 más jóvenes que yo». Mientras se aclara las condiciones de las prejubilaciones este afectado sigue asistiendo a los cursos de formación que el Servicio Andaluz de Empleo imparte en las antiguas instalaciones de Transportes Carrillo en Puerto Real. Aunque Juan pone interés en cada curso, algo le dice que está allí para matar el tiempo mientras se arregla el protocolo de prejubilaciones y pueda acogerse a ella.
Una vez prejubilado, este afectado por la crisis mira de puertas para adentro y dedicará el tiempo a sus dos pasiones, su nieta y la pintura. Aunque su deseo era «haberme jubilado en condiciones conservando la totalidad de lo cotizado hasta los 65, ahora nadie me garantiza un puesto de trabajo como el que tenía y a estas alturas no me queda otra que retirarme a disfrutar de lo que tengo».
Los flecos sueltos es lo que trae de cabeza a Juan y al resto de sus compañeros, las ideas confusas y las noticias sin resultados desmoralizan y desilusionan a estos desempleados que tal día como hoy desde hace un año no han vuelto a la normalidad.







