
El compromiso, recalca este afectado por el cierre, es que «todos estemos recolocados antes del 31 de julio de 2009, aunque pienso que eso es muy difícil, la realidad es que a día de hoy no hay ninguna empresa que esté equipando unas instalaciones con vistas a recolocar a algunos de nosotros».
Fernando ahonda en su situación personal que es respaldada por muchos de sus compañeros, «ahora mismo yo busco la normalidad, este hecho llegó por sorpresa y nos descolocó nuestros planes de futuro, no podemos estar cobrando 1.100 euros y pagando hipotecas y tres hijos como en mi caso».
A pesar de tener 52 años Fernando se ve con ganas de desempeñar un puesto en las futuras empresas y espera que la formación que están recibiendo se especialice aún más en las necesidades de las industrias en las que vayan a trabajar. «Aunque han pasado doce meses, hay mucho compromiso y por el momento no hay nadie trabajando».







