
En un principio el objetivo no era otro que mejorar la imagen de un instituto considerado conflictivo. Unos años más tarde, la transformación ha sido total, como explica su directora Fany Miguens: «El premio ha sido unánime. Por lo que me han comentado, de los 81 institutos presentados, el nuestro ha sido el mejor valorado con diferencia. Así, que todo el mundo está muy contento porque es un reconocimiento a un trabajo intenso que ha permitido pasar de ser un centro problemático a uno ejemplar».
El galardón, que los responsables del centro recogerán a finales del próximo mes en la capital de España, lleva aparejado una dotación económica de 9.000 euros. Una cantidad que la dirección del instituto piensa en invertir en mejorar aún más las actividades encaminadas en crear un buen ambiente alrededor del centro enclavado en una de las zonas más castizas de la capital.
Entre las actividades puestas en marcha, destaca la creación de la figura del Alumno Ayudante, de la que La Caleta fue pionero en toda España en su implantación. «La idea es la siguiente. Los propios estudiantes eligen a tres alumnos ayudante de los voluntarios presentados y estos se encargan por velar y mantener el buen ambiente en clase. Por ejemplo, estudian estrategias para que nadie se encuentre a disgusto en clase. Si ven a alguien apartado, hacen lo posible por integrarlo. También existen grupos de mediación formado por alumnos y profesores que median en los conflictos que puedan aparecer», explica Fany.
La Caleta completa su labor con la apertura al barrio de sus instalaciones. Una postura que permite que tanto las familias como los colectivos que residen por la zona pueden contar con el instituto como espacio de encuentro.
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