Simone, después de dos meses de cautiverio, no sabe cómo actuar, «me siento extraño aquí fuera, estaba acostumbrado a andar 40 metros». Simone no hace planes de futuro; por el momento sólo sabe que se levantará junto a Jo Fiori en casa de una amiga que ha ofrecido compartir su vivienda con la pareja hasta que todo vuelva a la normalidad.
El brindis estuvo dedicado a los apoyos recibidos dentro y fuera de la cárcel, a «una autentica luchadora que es Jo» y a sus tres mascotas muertas en la perrera El Refugio «por Holly, Vitto y Maggi».
Una vez pasado el momento de euforia, y al preguntar por cómo ha vivido en el interior de la prisión, Simone se emociona y deja caer una lágrima por la mejilla, «he estado dentro pensando, escribiendo cartas para responder a la gente que me ha dado la fuerza y limpiando mucho», asegura conteniendo las lágrimas.
El mérito de no haberse derrumbado lo ha atribuido a las personas más queridas: «Sin mi mujer y mi familia habría sido un camino aún más difícil». Ahora Simone tendrá que recuperar y acostumbrarse a vivir en libertad al lado de su pareja.







