
Esta certificación medioambiental la poseen pocas residencias a nivel nacional, ya que su obtención resulta complicada porque supone un control interno de todos aquellos residuos generados en la residencia, para poderlos separar por tipos y que, de esta manera, sean reciclables en su mayor parte. Con todo esto, se ayuda a cuidar el medio ambiente, aunque suponga un incremento de los costes, por el tiempo que supone su adecuada gestión y el control interno de todos y cada uno de los procesos.
Durante el acto, el director general de Residencia Lago de Arcos, Javier Oyarzabal, recogió el certificado y afirmó que de esta forma «apostamos por un desarrollo sostenible y valoramos el crecimiento empresarial sin dañar el medio ambiente. Esta es la consecuencia de nuestra responsabilidad social corporativa». De igual modo, Oyarzabal, como presidente de la Federación Andaluza de Atención a la Dependencia, señaló que en el sector están trabajando duro para satisfacer las necesidades de atención de las personas con riesgo de exclusión social o en situación de dependencia. «Es un sector que se está consolidando rápidamente y que colabora con la Junta de Andalucía, dentro de un diálogo sincero y eficaz, para resolver las necesidades sociales de la sociedad andaluza», concluyó Oyarzabal.
La directora general felicitó a la empresa y aseguró que «este no es un caso aislado en nuestra comunidad, los empresarios andaluces están ofreciendo un servicio de calidad en la asistencia a nuestros mayores».
Con motivo de la visita de las responsables de la Junta de Andalucía y la entrega de la certificación de calidad, el residencial se convirtió ayer en la sede provisional del Consejo Provincial del Mayor. El mismo procedió a la renovación de sus miembros.
Soledad Pérez comentó al respecto que «la provincia de Cádiz va por delante en la aplicación de medidas sociales, entre ellas las que respectan a la atención a nuestros mayores».
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