El realismo ha sido la nota detonante en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián, donde Icíar Bollaín ha inaugurado la presencia española con el estreno de Mataharis, un relato cotidiano de mujeres, y que ha entrado en competición con la británica La batalla de Haditha, una cinta de Nick Broomfield ambientada en la guerra de Irak.
La directora y actriz española ha llegado a la capital guipuzcoana arropada por los actores de la película, Diego Martín, María Vázquez, Tristán Ulloa, Nuria González y Najwa Nimri. El filme de la realizadora está incluido en la sección oficial de Zinemaldia.
Tras las dos Conchas de Plata que la directora española obtuvo con la dureza de Te doy mis ojos, Bollaín ha vuelto menos intensa y con temas más ligeros, pero con el peso que carazteriza la obra, un análisis de la vida en pareja a través de tres generaciones distintas, que enfrentan problemáticas y formas de vida.
Bollaín: "me mueve la condición humana"
La directora ha explicado el exhaustivo trabajo de documentación, junto a su compañera de guión, Tatiana Rodríguez, y ha confesado que utiliza los casos reales "como vasos comunicantes con las historias de los personajes". Bollaín aboga por un cambio de mentalidad y ha confesado que lo que le mueve en el cine es "la condición humana, el cómo somos y cómo nos relacionamos".
Tras la proyección, la obra ha sido de nuevo comparada con Ken Loach, situación que Bolláin ha resuelto mostrando su admiración por el realizador británico, uno de los ejes del cine social, pero marcando las diferencias: "A él le preocupa más el factor político, aquellos que mueven los hilos. A mí me gusta ver en pantalla eso que nadie saca, lo que veo en la calle", ha afirmado.
La guerra de Irak
Por su parte el británico Nick Broombield, quien abrió el pasado año el festival con Ghosts, donde se inspiraba en unos hechos reales para denunciar la inmigración ilegal, ha presentado La batalla de Hadiza, donde vuelve a recurrir a un doloroso incidente real acaecido en la guerra de Irak en un relato detallado y cercano al documental.
Broobield ha utilizado en muchos casos a auténticos marines como actores y ha subrayado el ruido visual y acústico de la batalla para así sumergir totalmente al espectador en el escenario hasta crear lo que él llama "el teatro de la guerra".
La cinta relata la colocación de una bomba por parte de insurgentes iraquíes que da como resultado la muerte de un marine estadounidense. La furia desatada por el suceso provoca que sus compañeros masacren a las familias de las casas colindantes dejando 24 muertos, entre ellos mujeres y niños. El cineasta describe los ambientes de ambas partes implicadas, pero no señala culpables, pues entiende que "la culpa es de quienes tomaron las decisiones políticas".