Europa League

Un título atlético para Torres

El delantero nunca ha ganado un campeonato con el club de su vida y tiene en la Europa League la última oportunidad

Actualizado:

Los aviones sobrevuelan Lisboa con destino al aeropuerto integrado en la ciudad y pasan soplando el estadio José Alvalade y el Jardín Campo Grande. En la estructura del recinto deportivo, un colorido mosaico, juega hoy el Atlético en la competición B, la Europa League, ya en cuartos de final. Desafía hoy al efecto Roma-Barcelona con un resultado prometedor ante el Sporting de Lisboa, un 2-0 en el Wanda, que puede colocarlo a dos partidos de otra final. No será una Champions, como soñaba Fernando Torres y con él todos los atléticos, cuando regresó en enero de 2015, pero es un título continental. Justo lo que falta en la hoja de servicios del jugador, icono del club, leyenda en vida. El delantero, quien anunció esta semana su segundo adiós, no ha ganado ningún título con el primer equipo rojiblanco.

La historia de Torres con el Atlético es un sentimiento mutuo de adoración que se ha roto dos veces. En 2007, el atacante era santo y seña de un grupo sin rumbo claro, que no ganaba al Real Madrid en catorce años, que no disputaba finales y no peleaba por la creme de la creme. Torres entendió entonces, cuando se despidió por primera vez, que el Atlético estaba por debajo de sus expectativas, de su legítima ambición por conquistar Ligas, Copas o Champions. Algo.

Se marchó al Liverpool en el verano de 2007 y apenas se escuchó una voz en la grada que le reprochase algo. La gente entendió que era demasiado bueno para contentarse con un equipo que pasaba sin pena ni gloria por el torneo español, que no salía a Europa. Torres debutó en segunda en 2001, en primera en 2002, y se hizo algo más que un hueco en el equipo. Se convirtió en un símbolo.

«Torres ha sido, es y será un icono del club, más allá de si gana o no un título», suavizó el mensaje Simeone ayer en el estadio Alvalade.

En cuatro temporadas en el Liverpool tampoco encontró Torres lo que buscaba: títulos. Aquello que le ofrecía a raudales la selección española (campeón de Europa en 2008 con su gol, campeón del mundo en Sudáfrica, campeón de Europa en 2012) se lo negaban sus clubes.

Persiguió y descubrió el grial en el Chelsea (Liga de Campeones, Europa League y FA Cup) y regresó al Atlético, previo paso por el Milán, para redondear su idea: ganar con el club de su vida. Pero ahí también el destino le ha esquivado. El Atlético y Simeone no logran un título desde la Supercopa de España en 2014, seis meses antes del aterrizaje de Torres.

«Nunca he ido por detrás con Torres. Fui transparente y contundente cuando hablé con él -comentó el Cholo-. Más allá de los errores que he podido cometer, me siento muy tranquilo porque busqué lo mejor para el equipo. Sí me siento responsable de la vuelta de Fernando al club. Yo promoví esa búsqueda».

Después de tres inviernos y de anunciar su marcha porque Simeone no lo considera vital, Torres posee en esta Europa League la coyuntura favorable para dar forma a su sueño.