Atlético de Madrid

El Atlético y su tortuoso camino hacia el gol

Los rojiblancos remataron 30 veces y ensayaron 20 saques de esquina, pero mostraron ante el Alavés una ineficacia preocupante

Gameiro se lamenta de una ocasión perdida ante Pacheco
Gameiro se lamenta de una ocasión perdida ante Pacheco - EFE
M. Á. BARROSO Madrid - Actualizado: Guardado en: Atlético de Madrid

El fútbol tiene un carácter insondable que lo convierte en un deporte especial. Dos más dos no son necesariamente cuatro. Un balón mal cabeceado por Godín llegó a Kevin Gameiro, que se encontraba en línea de gol. Gameiro, el mismo delantero que la temporada pasada marcó 29 tantos con el Sevilla. El francés remató con el pecho buscando el contrapié de Pacheco, el portero del Alavés, que no se sabe cómo adivinó la maniobra. Todavía tuvo el rojiblanco una oportunidad para remachar, esta vez con el pie, pero el guardameta volvió a estar listo.

El público del Calderón se echó las manos a la cabeza por enésima vez, desesperado por la presencia de unos fantasmas familiares. Casi una treintena de remates (6 de ellos a portería), dos tiros al poste, veinte saques de esquina... y el único gol local llegó en el descuento, llorando, en la ejecución de un penalti. Un minuto después, el Alavés empató en su único disparo hacia la meta de Oblak.

El problema ya suena. La última campaña el camino del Atlético hacia el gol estuvo sembrado de espinas salvo en unos pocos partidos. Ganó doce por 1-0, cuatro de ellos de forma consecutiva en abril (frente a Athletic, Málaga, Bayern y Rayo). La discreta efectividad arriba se suplió con una formidable resistencia en retaguardia: Oblak recibió solo 18 goles en Liga.

Frente al Alavés, el 62,3% de posesión se concretó en un asedio total a la portería contraria que no dio los frutos apetecidos. Simeone sacó todo su arsenal y el equipo acabó el partido con cuatro delanteros (Gameiro, Torres, Correa y Gaitán) y dos «todocampistas» (Koke y Saúl) de corte ofensivo. Sentó a Gabi y Tiago. Nada. El único tanto llegó por la acción de uno de los mejores jugadores del Alavés, Laguardia, que tuvo que agarrar a Torres cuando se escapaba.

Ni siquiera los saques de esquina rentan como antaño. Se siguen celebrando como medio gol por la hinchada, pero los rivales parecen haber encontrado el antídoto a las roscas de Koke y las llegadas de Godín. Veinte lanzamientos desde el córner habrían bastado antes para hacer caja. Esta vez no hubo manera.

Sin Antoine Griezmann no hay fiesta. El francés (32 goles el curso pasado) tuvo que cumplir el domingo sanción por acumulación de tarjetas. Simeone podrá contar con él en el próximo compromiso, ante el Leganés. Una ayuda para resolver el rompecabezas del gol.

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