La Liga

El Atlético se extravía sin el «partido a partido»

El cambio de discurso, poniéndose a la par con el Madrid y el Barcelona, coincide con la peor racha del técnico

Diego Simeone, durante el Atlético-Real Madrid en el Calderón
Diego Simeone, durante el Atlético-Real Madrid en el Calderón - EFE

Llegó a ser una coletilla manoseada y copiada por todos. Hasta los políticos aludían a ella para referirse a según que asuntos. Es el «partido a partido», el mantra en torno al cual Simeone construyó su Atlético indestructible. Fue tal su implantación en el subconsciente rojiblanco que no había rueda de prensa de cualquier jugador en la que no saliera la famosa frase.

Casualidad o no, esta temporada apenas se ha escuchado. Más bien, nunca. Cuatro años de éxitos ininterrumpidos han cambiado el discurso tanto dentro como fuera del club. En el Atlético se ha pasado de pensar exclusivamente en el siguiente domingo a imaginarse a diario disputándole la Liga y la Champions a los todopoderosos Madrid y Barça. Desde fuera, la evolución ha ido pareja. De ser visto como un conjunto rocoso, agresivo y solidario, elogios envenenados en algunos casos, ahora se valora de él su talento, el buen trato al balón y su potencial ofensivo. Tampoco le fue mal así hasta hace un mes, cuando en el Pizjuán encajó su primera derrota del curso. Desde entonces todo ha ido cuesta abajo.

El Atleti «de antes»

Que este Atlético es distinto al de otros años lo avalan los números. Ataca más, defiende peor y suma bastante menos. Los 21 puntos conseguidos en las 12 primeras jornadas son un récord negativo histórico en las cuatro temporadas completas que lleva Simeone al frente del club. Son cinco puntos menos que el año pasado, 12 menos que en la 2013-2014, cuando se proclamó campeón de Liga, y diez menos que en la 2012/2013.

«La mejor fórmula es volver a ser el Atleti que éramos antes», concedía Filipe Luis después de la derrota en el derbi. Ese «Atleti de antes» apenas concedía oportunidades y difícilmente sufría con los contragolpes del rival. El de ahora, al menos el de noviembre, ha perdido esa efectividad defensiva. En los últimos cuatro partidos ligueros ha encajado ocho goles cuando en los ocho anteriores solo había concedido tres. En total, son 11 goles en contra en 12 jornadas, cuando el año pasado Oblak solo encajó 18 en toda la Liga.

«No somos frágiles», insiste pese a todo Simeone. «Un gol vino de falta y otro de penalti», recuerda. El técnico, que vive su peor bache en el banquillo desde que aterrizó en Madrid, tiene ahora la tarea de resucitar cuanto antes a su equipo.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios