Atlético-Bayern Carrasco y la apuesta por la verticalidad

El belga resultó decisivo para que Simeone ganara la batalla táctica sobre Ancelotti

Yannick Carrasco, tras marcar el gol al Bayen
Yannick Carrasco, tras marcar el gol al Bayen - Óscar del Pozo

Simeone reveló hace poco que necesita solo cinco minutos de un partido para saber si sus jugadores están o no para ganar un duelo. Le basta con verlos moverse por el campo. Anoche apenas hubo que esperar diez para tener una fotografía clara del choque que se avecinaba. En ese instante, los diez jugadores del Bayern aparecían ya encastillados dentro del medio campo rojiblanco. Al fondo, como un náufrago, un solitario Neuer observaba la panorámica. Esa imagen se repitió con insistencia, sobre todo durante la primera mitad cuando aún el partido orbitaba bajo el manto de las estrecheces tácticas. Boateng y Javi Martínez hacían de avanzadilla mientras el Atlético permanecía en guardia ante cualquier despiste o balón suelto. A partir de ahí, a correr.

Nadie escondía sus cartas, tampoco había motivo. Así, pese a que Ancelotti estaba avisado, la apuesta por la verticalidad del Atlético volvió a dar la victoria, también sobre la pizarra, al técnico del Atlético. Simeone renunciaba a la fórmula de cuatro mediocampistas y apostaba por tres «polvorillas» como Griezmann, Carrasco y Torres. El corsé defensivo del Atlético exige a todos, más aún en partidos así, pero ayer estos tres jugadores se sintieron libres con el balón en los pies y fueron capaces de plantarse ante la portería rival con apenas tres pases. «Intentamos tapar la salida de Xabi con Torres y la de Vidal con Griezmann», reveló un Simeone al que pocas veces se le había visto tan satisfecho. «Por momentos lo hicimos muy bien. Sabíamos que cuando recuperáramos el balón tendríamos mucho campo para correr». Según dijo, le gustó todo lo que hizo su equipo: «Supimos presionar, ser intensos, refugiarnos y salir al contragolpe...».

Rol protagonista

De los tres atacantes el más suelto defensivamente fue Carrasco. El belga, que aún no había marcado esta temporada, tuvo las mejores ocasiones y, por fin, acertó con el gol gracias a un enorme zurdazo. El extremo ha iniciado su segunda temporada en el Calderón con un rol mucho más protagonista. Ha jugado los siete partidos oficiales y en cinco de ellos lo ha hecho de inicio. Fanático de los regates y el juego alegre, a su llegada le costó adaptarse al duro trabajo diario. Cuenta que Simeone le da vía libre para hacer y deshacer en el campo a su gusto. Siempre que lo haga bien... Su crecimiento el año pasado fue constante y acabó la temporada como un tiro. Suyo fue el gol de Milán que llevó el partido a la prórroga.

Ante el Bayern se las vio con Thiago, demasiado fuera de sitio, y un Lahm al que Ancelotti ha recuperado de forma definitiva para el lateral derecho. El gran capitán sufrió cuando las acometidas de Carrasco iban acompañadas por las subidas de Filipe, que se convirtió en un acompañante de lujo.

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