Atlético de Madrid El «padre» olvidado del estadio Vicente Calderón

El arquitecto bilbaíno Luis Gana y Hoyos retomó el proyecto del coliseo del Atlético para darle su peculiar fisonomía

Vídeo:50 años del estadio Vicente Calderón - David Del Río
MIGUEL ÁNGEL BARROSO Madrid - Actualizado: Guardado en: Atlético de Madrid

En internet, donde todo lo que no encuentran las «arañas» de Google teóricamente no existe, no hay ninguna referencia que relacione a Luis María Gana y Hoyos con el estadio Vicente Calderón. Sin embargo, este arquitecto nacido en Bilbao en 1911, responsable de la reconstrucción de Guernica tras la Guerra Civil y autor de la plaza de toros Vista Alegre de la capital vizcaína, entre otras obras, fue uno de los «padres» del coliseo del Manzanares, el que le dio su particular fisonomía. No ha habido mención a Gana en las crónicas del 50 aniversario del hogar del Atlético, que se remiten a otros dos arquitectos: Javier Barroso y Miguel Ángel García-Lomas.

Barroso, que fue delantero, portero, entrenador y presidente del club entre 1955 y 1964 (le sucedió Vicente Calderón) fue el autor del proyecto original. Pero en el tortuoso proceso de construcción, lastrado por los problemas financieros (los socios contribuyeron con sus ahorros), técnicos (la presencia del río) y legales (conflicto entre el Ayuntamiento y Obras Públicas, retrasos en la concesión de la licencia) aparece la figura de Luis Gana, que dio el empujón definitivo. Se le cita en un reportaje publicado por ABC el 28 de septiembre de 1966, pocos días antes del estreno del campo, bajo el título: Madrid tiene una nueva «catedral» del fútbol, el estadio del Manzanares.

Luis Gana
Luis Gana

«Él retomó el proyecto después de que surgieran esos problemas», recuerda su sobrina, Lourdes Basabe O’Shea. «Se empeñó en que todas las localidades fueran de asiento y dejó el hueco bajo la tribuna principal para que pasara la futura M-30». Luis Gana tuvo que abandonar el País Vasco junto a su mujer, Isabel O’Shea, a causa de las amenazas de ETA. Isabel promovió la creación, en 1981, de la Asociación de Víctimas del Terrorismo junto a Ana María Vidal-Abarca y Sonsoles Álvarez de Toledo.

«Mi tío no tenía hijos, así que llevó a sus sobrinos a la inauguración del estadio. Aunque era muy pequeña, guardo recuerdos de aquello. Gracias a él me hice futbolera», comenta Lourdes Basabe. «Estaba muy orgulloso del resultado. Nos contaba muchas anécdotas de la edificación. Y cómo había que mirar hasta la última peseta».

Estaba la hucha con telarañas cuando un día se presentó por allí «el pintor de los números de los asientos» (eran corridos, de cemento, no como los de ahora que son individuales, de plástico y con respaldo).

—Cada número son diez céntimos— dijo el tipo.

—Pinte, pinte...—respondió el arquitecto, al que le pareció razonable el precio... hasta que se percató de que había que marcar 45.818 asientos, que eran los que tenía el Manzanares cuando se inauguró el 2 de octubre del 66.

Y se le disparaba el presupuesto.

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