Algunas de las personas que participaron en el experimento
Algunas de las personas que participaron en el experimento - ABC

La Universidad de Sevilla estudia los posibles beneficios de la meditación mindfulness

Esta disciplina saltó a la polémica porque la Junta permite a los funcionarios que se cuenten como tiempo trabajado el rato en que practican esta tarea

SEVILLAActualizado:

El mindfulness, la disciplina de meditación que los funcionarios andaluces podrán contar como tiempo de trabajo para llegar a las 37,5 horas de jornada laboral semanal, ha pasado por varias pruebas para demostrar si funciona de verdad en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universidad de Sevilla.

La investigación, llevada a cabo por los profesores Beatriz Bernárdez, Amador Durán, José Antonio Parejo y Antonio Ruiz, surgió a partir de la percepción de la primera autora, que practica habitualmente mindfulness y que notó una mejora en su capacidad de resolver problemas. De hecho, existen estudios neurológicos previos que demuestran que la meditación estimula la actividad de ciertas zonas del cerebro relacionadas con varios aspectos, entre ellos la compasión, la atención y la concentración. En el estudio se han evaluado dos variables: la efectividad (cómo de bien hacen los alumnos una tarea), y la eficiencia (con qué rapidez hacen la parte correcta). Estas variables se han medido dos veces, antes y después de las sesiones de mindfulness, en dos grupos: uno experimental y otro de control. En ambos casos, los alumnos se han enfrentado a sendos ejercicios de modelado conceptual, una tarea que habitualmente les cuesta bastante y que necesita capacidad analítica, comprensión lectora y capacidad para clasificar y organizar conceptos.

Desde 2014, los autores han desarrollado tres experimentos para comprobar su teoría. El primero tuvo una duración de cuatro semanas y los dos siguientes de seis. Durante ese tiempo, un grupo de alumnos participó en sesiones de mindfulness de 10-12 minutos durante cuatro días a la semana. En cada sesión, primero se hacía una guía para el barrido corporal. A continuación, se invitaba a los alumnos a fijar su atención intensamente en la respiración, abandonando cualquier otro estímulo que llegara a su mente (pensamiento, sensación, recuerdo). Para poder ver cómo evolucionaba la efectividad y la eficiencia de los estudiantes en esta actividad, se comparó con el grupo de control que no participaba en las sesiones de mindfulness.

En los tres experimentos realizados hasta el momento, los alumnos que practican mindfulness son significativamente más eficientes que los demás. Esto quiere decir que los alumnos que han practicado mindfulness llegan al mismo resultado en menos tiempo.

En cuanto a la efectividad, si bien analizando los datos de cada experimento individual se observan sutiles mejoras, al agregar los datos de los tres experimentos sí se ve que los alumnos que practican mindfulness son significativamente más efectivos. Esto se atribuye al tamaño de la muestra, que en los experimentos individuales es insuficiente para observar mejoras.

Los investigadores pretenden ahora replicar el experimento en otras universidades para poder generalizar los resultados. También esperan poner en marcha estudios empíricos en organizaciones de desarrollo de software y para ello ya están en conversaciones con importantes empresas sevillanas del sector.