POLÍTICA

Susana Díaz y la estrategia del silencio

La presidenta se va a Madrid... y vuelve para seguir en una calculada gestión de la expectación hasta que pasen las elecciones gallegas y vascas

Susana Díaz, presidenta de la Junta
Susana Díaz, presidenta de la Junta - EP
JUAN J. BORRERO Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El bloqueo político se hace viral. Todo lo contamina. Susana Díaz no puede ir a Madrid de «asuntos propios» sin que se sospeche que está conspirando. Cuando el entorno de la presidenta no puede explicar el contenido de su agenda en el viaje relámpago que hace una semana hizo a la capital del «No», todo apunta a que asistía a una reunión de máxima relevancia. Si no lo fue, también se consigue el efecto de generar expectativas en torno a la capacidad de la lideresa para cambiar el rumbo de la historia. Hay que cuidar a la afición y cultivar la leyenda. Todo con tal de seguir en eso que llaman «hacer tiempo» hasta que llegue el momento propicio, que es a lo que están dedicados ahora en cuerpo y alma todos los líderes políticos.

Este tiempo de silencio tiene fecha de consumo preferente marcada el 26 de septiembre —madrugada—. Una vez finalizado el recuento de votos en el País Vasco y Galicia habrá que valorar su impacto en el nuevo escenario político y actuar. Los cuchillos se afilan sobre la encuesta del CIS. Pedro Sánchez lo confía todo a una carambola: que el PNV necesite para gobernar los votos del PP y esto suponga el desbloqueo del Gobierno de Madrid sin necesidad de cambiar la estrategia del PSOE. Otra cosa será rendir cuentas en el partido sobre el descalabro electoral que vaticinan las encuestas. Si es fatal como pintan, Pedro Sánchez no tendrá la excusa de que desde dentro del PSOE ha habido voces contrarias que le han contraprogramado, porque es tiempo de silencio. Si acaso sólo hay susurros que se entienden perfectamente: «No hay que engañar a la gente con pactos imposibles», suena nítido en la voz de Juan Cornejo. Tanto como esa frase en teoría dedicada a Rajoy: «La dirección de un partido no puede secuestrar el futuro de su partido ni de España», en la voz de Mario Jiménez.

Mientras mejora las técnicas de ventriloquía, Susana Díaz espera el momento de aclarar cómo «ayudará para que haya Gobierno en España».Algo que, con el permiso del periodismo de hipótesis, nadie sabe.

Entretanto, en su despacho tiene para entretenerse buscando cómo evitar que las mareas —ya sube la verde, veremos la blanca— lleguen al nivel de riesgo del malecón de la Junta y cale entre los andaluces el mensaje de que en sus colegios y hospitales hay recortes.

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