EL GASTO CRECE UN 10%

El SAS subasta una y otra vez los mismos fármacos que no logra adjudicar

El 72% de genéricos ofertados en la octava convocatoria de la Junta quedaron desiertos

Imagen de una farmacia de Córdoba
Imagen de una farmacia de Córdoba - MIGUEL ÁNGEL
ANTONIO R. VEGA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) no consiguió adjudicar a ningún laboratorio el 72 por ciento de los medicamentos para dispensar en las farmacias que ofertó en la octava convocatoria mediante el discutido sistema de subasta. De los 351 lotes de fármacos seleccionados entre los principios activos más recetados por los médicos del servicio de salud en la comunidad autónoma, 254 se quedaron desiertos en la puja resuelta el 30 de septiembre pasado. Ante las dificultades para hacer atractiva su fórmula, el SAS saca a subasta, convocatoria tras convocatoria, los mismos lotes de medicamentos que no logra colocar.

Los indios FDC Pharma y Ranbaxy, el esloveno KrKa D.D. Novo Mesto o el alemán Medinsa, son los que abastecen

La expectativas de ahorro que se había marcado el Gobierno andaluz no se han cumplido desde la puesta en marcha de la innovadora medida de ahorro en 2012. Los grandes fabricantes de genéricos no acuden a este mecanismo que les obliga a tirar sus precios y que ha desencadenado un conflicto de competencias con el Estado, que recurrió el procedimiento ante el Tribunal Constitucional. En su defecto, laboratorios foráneos como los indios FDC Pharma y Ranbaxy, el esloveno KrKa D.D. Novo Mesto o el alemán Medinsa, son los que abastecen a las boticas andaluzas, junto con pequeños laboratorios de implantación nacional.

Las adversidades no desaniman al SAS. Al contrario. El BoletínOficial de la Junta de Andalucía publicó ayer su décima subasta de medicamentos. Convoca a los laboratorios a suministrar a la baja hasta 194 principios activos diferentes de 87 subgrupos farmacoterapéuticos que en el mercado se venden bajo 3.788 marcas distintas. En el listado recogido en la última selección, firmada por el director gerente del SAS el 28 de octubre pasado, vuelven a incluirse medicamentos que quedaron desiertos en anteriores convocatorias. Como muestra, bastan tres ejemplos: Acarbosa (que se dispensa a enfermos diabéticos), Amoxicilina (antibiótico), o determinados tipos de Paracetamol (como el analgésico de 500 miligramos para aliviar un episodio moderado de fiebre) que no pudo adjudicar en verano. El número de pedidos tampoco varía. Es exactamente el mismo en ambas convocatorias.

Pacientes y laboratorios

Los detractores de esta medida se reparten entre los pacientes y las empresas farmacéuticas. El presidente de la Confederación Empresarial de Oficinas de Farmacias de Andalucía (Ceofa), José Luis Márquez, asegura a ABC que es habitual que entre un 20 y un 30 por ciento de los productos que se ofertan no se adjudiquen porque los principales laboratorios nunca se presentan. «Los ahorros no son tales; se habla de entre un 20 y un 22 por ciento de reducción del gasto; pero siempre que hemos preguntado dónde se destina este dinero, la Junta no nos dice nada, ni tampoco nos dice si se ha penalizado a los laboratorios que incumplen los contratos de suministro», advierte. El pasado año se gastaron 121 millones de euros menos gracias a esta medida, según informó la Consejería de Salud.

Márquez se pregunta por el coste social de la rebaja de la factura farmacéutica: «¿Se ahorra a costa de estropear la atención que se dispensa en las farmacias o de empeorar la salud de los pacientes? ¿Se ha calculado cuánto va a costar a la sanidad pública cambiar el tratamiento de los andaluces?». El responsable de esta patronal señala que «hay una discriminación de los andaluces que sólo pueden acceder a 400 o 450 especialidades farmacéuticas frente al resto de españoles, que pueden acceder a 10.000 o 12.000».

La factura del gasto farmacéutico, sin embargo, sigue subiendo. Para el próximo año, el SAS ha consignado un total de 699,2 millones de euros en el proyecto de presupuestos que tramita el Parlamento andaluz: 330,06 millones para comprar medicamentos de consumo interno —por ejemplo, para pacientes ingresados en hospitales— y 369,16 millones para pacientes externos. Es un 10 por ciento más (66 millones de euros) de lo que sumaban ambas partidas en las cuentas de 2016, que alcanzaba 632,61 millones.

Novedades terapéuticas

Desde la Consejería de Salud advierten de que la partida presupuestaria que se incrementa engloba todos los fármacos que son de dispensación obligatoria en los servicios de farmacia hospitalaria, ingresados o no. Estos fármacos no se incluyen en las llamadas subastas, matizan. Esta subida del presupuesto, asegura, va a permitir hacer frente a la incorporación de las diferentes novedades terapéuticas, como el tratamiento contra la hepatitis C o el consumo de radiofármacos para la puesta en marcha de nuevos equipos para el cáncer en diferentes provincias andaluzas, afirman.

En cuanto al impacto que tienen las subastas, Salud insiste en que las mejoras económicas «redundan en el conjunto del sistema sanitario público, destinándose según las necesidades que se establezcan en cada momento».

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