EMPRESAS

Glamping Hub, la startup sevillana que confirma el «boom» de los campings de lujo

El pionero buscador creado por David Troya logra crecer a un 150% anual y emplea ya a 75 personas

SevillaActualizado:

En el año 1863, un grupo de siete viajeros inauguró el turismo moderno al contemplar los primeros rayos de sol desde una cima en Los Alpes. La actualidad de aquel viaje se traduce en una palabra:exclusividad. Tras una marcha a pie, aquellas siete personas habían coronado un punto alejado de la civilización, de modo que el imponente paisaje parecía estar allí sólo para ellos.

En 2017, las tendencias del turismo apuntan más que nunca a estos mismos anhelos. Hoy, el viajero demanda experiencias que le hagan sentirse único. Y además, en un mundo hiperconectado, gozar del nuevo lujo que supone la vida «offline».

Lo vio claro David Troya, CEO de Glamping Hub, una de las startups sevillanas con más proyección. Creada en 2010, mantiene un crecimiento de un 150% anual y ya emplea a 75 personas, 50 de ellas en Sevilla. El año pasado, lograron facturar más de dos millones de euros. Actualmente, engloban 12.000 alojamientos pero su objetivo a corto plazo es alcanzar los 50.000.

Gracias a una Beca Talentia, Troya pudo cursar un MBAen la Universidad de San Francisco. Fue en la Meca del emprendimiento donde la palabra «glamping», que alude a alojamientos de máximo confort en la naturaleza –esto es, a experiencias silvestres sin necesidad de contracturas en la espalda– empezó a colarse entre sus charlas con amigos y compañeros. «Comprobé que había un nicho de mercado, una demanda que superaba a la oferta existente en aquel momento. Yyo estaba en el lugar adecuado».

Su aportación a este creciente sector consistiría en unir la formación en turismo con la tecnología, su hobby. Acertó: él mismo diseñó una web que englobaba y organizaba todo tipo de empresas de «glamping» en diferentes países, a la manera en la que funcionan otras plataformas como Airbnb y Booking.

Empapándose de cada libro que cayó en sus manos, logró posicionarla en buscadores. Hoy, es el portal líder del sector y el primer resultado que arroja Google cuando se teclea «glamping». «Pensé en hacer algo local pero enseguida vi que sólo tendría sentido si miraba al mercado global. Estados Unidos era, además, el país con el mercado más potente en este campo, tanto en PIB como en cliente final», recuerda.

Tal vez el camino fácil habría sido quedarse en San Francisco, pero los fundadores de Glamping Hub escogieron otra ruta. «Andalucía nos parecía una aventura más interesante para poner en marcha nuestra empresa. Y, a la vez, me permitía traer de vuelta lo que había aprendido y sentir que saldaba la deuda por la formación que había disfrutado en Sevilla».

En 2013, Troya abandonó otros proyectos en los que estaba involucrado para dedicarse por completo a su iniciativa. «Me di cuenta de que era un campo mayor de lo que pensaba, de que el alojamiento de lujo en la naturaleza englobaba cabañas, bungalós, tiendas de campaña, jaimas, safaris... El interés por hospedarse en este tipo de lugares no dejaba de aumentar».

La primera financiación la obtuvo de sus compañeros de San Francisco. Les contó su idea y ellos se la transmitieron a familiares y amigos. Logró reunir 30.000 dólares de partida. Poco después, viajó a Chile para entrar en un programa de startups. «Hemos tenido inversores ángeles, capitalistas, financianción de aceleradoras...».

En esa época, se unen al proyecto Rubén Martínez, desde Estados Unidos, y Talal Benjelloun, nacido en Casablanca y también graduado en Turismo por la Universidad de Sevilla. Ambos se enrolaron en Glamping Hub abandonando otros proyectos, a sabiendas de que en principio no disfrutarían de beneficios. Tras lograr financiación, contrataron un equipo técnico para que mejorara la navegabilidad y efectividad de la web. «Esto fue a principios de 2014 y hoy hemos alcanzado un punto de equilibrio que nos permite invertir lo que ganamos en que la empresa siga creciendo», apunta Troya.

Qué convierte a un alojamiento en glamping

En el tiempo que llevan en funcionamiento, han visto un crecimiento exponencial de la oferta y la demanda. Preguntados por qué es lo que convierte un lugar en un «glamping», señalan dos claves. La primera, que oferte unas comodidades parecidas a las de un hotel: accesos óptimos y servicios de limpieza, que esté integrado y que ofrezca confort. «Además, en el caso de tiendas, por ejemplo, se exige que la estructura sea resistente a cada climatología».

El segundo requisito, indispensable, es que esté realmente conectado al medio natural. «Hay empresas que quieren figurar en nuestra página pero no las aceptamos si no cumplen esta característica. Rechazamos hoteles y apartamentos que se ubiquen cerca de zonas naturales. Nuestra máxima es que la naturaleza esté en tu puerta».

Troya está convencido de que las tendencias del turismo en los próximos años harán que este tipo de oferta vacacional siga aumentando. «El turístico es ya un sector maduro. Hay viajeros que ya han estado en muchos sitios y ahora buscan algo diferente, exclusivo y que cumpla con la necesidad de pasar unos días de desconexión.

«Tenemos la suerte de haber entrado en este campo antes de que empiece la ola. Hace cuatro años, el «glamping» no le sonaba a nadie», señala Troya, que acaba de regresar de uno de sus viajes a Estados Unidos y que pronto se marchará a Harvard, donde cursará un máster para empresarios de negocios digitales que crezcan a escala mundial».

Se irá con los deberes hechos. Entre sus últimos inversores figuran fundadores de Trivago y Momondo y directivos de Google y de Booking. «Ha habido interés en comprarnos pero no nos compensa a corto plazo», aclara.

Otro de los socios de la startup, Talal Benjelloun, curtido en el sector hotelero dentro de Barceló, sostiene que Andalucía no sólo crece sino que también mejora en este tipo de hospedaje. «Echamos de menos que más españoles se animen a crearlos. Los que lo han hecho han obtenido buenos resultados y soportan menos riesgos que los que montan un hotel, por ejemplo».

Sus principales clientes son Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. «Ahora queremos poner el foco en Reino Unido», adelantan.

En el caso de las empresas andaluzas, confirman que ha empezado a multiplicarse el número de clientes locales. «Las que existen a día de hoy destacan por su calidad y buen gusto. Tenemos grandes parajes naturales y mucho potencial».

En total, Andalucía oferta un total de 92 «glampings» entre yurtas, cuevas, chozas... De ellos, el más barato es de 52 euros la noche y el más caro, una villa en Marbella cuyo precio asciende a los 2.000. No existe todavía, sin embargo, una idea de producto autóctono, un espacio basado en la idiosincrasia o en la historia locales. «Hasta la misma caseta de Feria podría ser un alojamiento», sugiere Benjelloun.

Al ritmo que evoluciona este innovador sector que tanto habla de qué necesita el urbanita del siglo XXI, o de qué le sobra, Glamping Hub sigue aumentando sus ganancias y su personal:«Actualmente estamos buscando nuevos profesionales para que se incorporen a nuestra plantilla, fundamentalmente con perfil de ventas».