Manuel Chaves, e una imagen de archivo
Manuel Chaves, e una imagen de archivo - ABC

El «revolcón» de un foro a Manuel Chaves por su visión de la inmigración

Un encuentro sobre seguridad y flujos migratorios del Real Instituto Elcano en la Fundación Cajasol aborda los flujos migratorios y sus problemas

SEVILLAActualizado:

Mantas rojas sobre cuerpos mojados. Las miradas perdidas. Más de 25 inmigrantes llegaron ayer a la costa de Cádiz y la imagen la conoce ya cualquiera que viva en Andalucía: hombres y mujeres con más esperanza que miedo que se lanzan a las frías aguas del Estrecho pagando una fortuna a las mafias para llegar al sueño europeo. Ayer fueron 25, pero en lo que va de año son ya 13.400. Más del doble que el año pasado, como también se ha doblado el número de pateras que han llegado a las costas andaluzas.

Sobre el tema de la inmigración reflexionaron este miércoles en Sevilla los expertos que el Real Instituto Elcano congregó en la jornada «La seguridad en la cuenca mediterránea: desafíos compartidos», celebrado en la sede de la Fundación Cajasol. En esta cita se pusieron frente a frente dos posturas: la que expuso el expresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, presente entre el público y la de la experta en migraciones Carmen González-Enríquez, investigadora principal del Real Instituto Elcano.

Chaves, en una pregunta-argumentación a los expertos expuso que «Europa está ante un reto demográfico. El reto de Europa para solucionar su problema en los próximos años es la emigración, no hay otra solución si queremos sostener nuestras economías, nuestro estado de bienestar y nuestra población». Frente a esa teoría, González-Enríquez dio un baño de datos que van justo en la dirección opuesta.

Para esta investigadora del Elcano, la inmigración no es la solución a ninguno de los tres problemas que planteó Chaves. En primer lugar, en cuanto a la población, la investigadora citó estudios que señalan que los españoles quieren tener el doble de hijos de los que tienen, «pero no pueden por el precio de la vivienda y los salarios bajos...» ¿Por qué no aprovechar entonces la alta natalidad de los inmigrantes? Porque es temporal: «Los inmigrantes tienden a acompasar sus tasas de natalidad a las del país de acogida», explicó González-Enríquez. La primera generación sí tendrá más hijos que la media, pero la segunda ya no.

Bajos salarios

En cuanto al sistema de pensiones, tampoco se puede confiar todo a la inmigración, de acuerdo con la exposición de esta experta. «El sistema de pensiones no se sostienen con inmigrantes de baja cualificación y bajos salarios, que son, de hecho, deficitarios para el sistema. Sería posible en parte con inmigrantes cualificados que tienen sueldos altos y cotizan más», explicó.

Pero, por encima de todos los datos objetivos, añadió esta investigadora, está la opinión de la gente, que «hay que respetar». ¿Por qué en Alemania no hay un 30 por ciento de población inmigrante? «Porque la gente no quiere. Se puede hacer pedagogía, pero si la gente no quiere vecinos con los que no se identifica, que tienen otra lengua y otras costumbres, no se les puede forzar». «Los europeos -finalizó en su respuesta a Chaves-prefieren políticas de natalidad o económicas como retrasar la jubilación antes de llegar a altas tasas de inmigración».

Mientras Europa intenta dar respuesta a cómo mantener su estado de bienestar, los 25 inmigrantes que ayer llegaron a la costa de Cádiz están ya en un centro de acogida, ajenos a que su viaje no soluciona ni su futuro -que pasa probablemente por la expulsión de España- ni el del país que los recibe. Los únicos que ganan son las mafias que les cobran por traerlos al falso sueño europeo.