Ficha de Alvin Francis Karpowizc, Alvin Karpis, de los archivos de la cárcel de Alcatraz
Ficha de Alvin Francis Karpowizc, Alvin Karpis, de los archivos de la cárcel de Alcatraz - ABC
Málaga

El prisionero más longevo de Alcatraz se jubiló en Málaga

Los restos del enemigo público «número uno» de los EE.UU. en los años 30 del siglo XX reposan en un cementerio malagueño tras pasar sus últimos años en Torremolinos

MÁLAGAActualizado:

La tierra del cementerio malagueño de San Miguel guarda a un oscuro morador. En su tiempo fue uno de los personajes más temidos de Estados Unidos. Alvin Francis «Creepy Karpis» Karpowicz, acortó su nombre a Alvin Karpis para pasar a la historia criminal de los Estados Unidos. Las biografías aseguran que sólo conoció la delincuencia desde pequeño, en un tiempo donde había que sobrevivir.

Hijo de inmigrantes de Lituania, nació en Montreal en 1908 y murió en Málaga en 1979por un ataque al corazón. Las referencias históricas cuentan que «Creepy Karpis» fue el «enemigo público número uno» de los Estados Unidos y que acabó convertido en un anciano de 72 años. Fue el prisionero más longevo de Alcatraz, al contrario que Frank Morris y los hermanos John y Clarence Anglin a los que el propio John les atribuye recientemente en una carta el éxito en su fuga. «Mi nombre es John Anglin. Escapé de Alcatraz en junio de 1962 con mi hermano Clarence y Frank Morris. Tengo 83 años y estoy en mala forma. Tengo cáncer. Sí, aquella noche lo conseguimos, pero por los pelos», decía la misiva.

Alvin Karpis no escapó. Salió de Alcatraz cuando cerraron la prisión. Es el caso contrario. Su detención, eso sí, fue un acontecimiento mediático. Catapultó a la fama a John Edgar Hoover, emblemático director del FBI (Federal Bureau of Investigation), que acabaría capturándolo en 1936 en Nueva Orleans en una operación que se convirtió, con el paso de los años, en un ataque de egos entre el policía, que había cogido un avión expresamente para detenerlo, y el criminal, que contradijo las versiones oficiales para retratar a un Hoover atemorizado por su presencia.

Retiro en Torremolinos

La historia acabó con «Creepy Karpis» en Alcatraz, donde pasaría los últimos 26 años de vida de la ilustre cárcel. Se convirtió en el preso más veterano de «La Roca» hasta 1962, cuando tras el cierre del centro de San Francisco, fue trasladado a McNeil Island en Washington. Sería indultado años después. Tras ser deportado a Canadá en 1969, la pensión concedida le permitió viajar a Torremolinos en busca de un retiro dorado.

Las historias sobre su presencia en la costa retratan a un vividor. Las publicaciones sobre su vida cuentan a un incansable mujeriego, que contaba historias de sus fechorías a sus conquistas. Aunque nunca detalló todos los secretos. Muchas de sus acciones se las llevó a la tumba, como el número de personas que mató.

El emblemático director del FBI Hoover saltó a la fama con su detención

Según el archivo histórico de Alcatraz, se le imputan entre seis y catorce muertes. «Alguna vez las he contado, pero no se lo voy a decir», le aseguraba el propio Karpis a un periodista tras la salida de Alcatraz en una entrevista. Vivió junto a la costa en los 70, años de mayor expansión de Torremolinos. El lugar era uno de los iconos de una Costa del Sol que atraía numerosas personalidades internacionales como Frank Sinatra o Audrey Hepburn.

Un refugio donde Karpis podía lucir conquistas. Entre los susurros furtivos, contó cómo era sólo un niño cuando comenzó a delinquir con 10 años entre contrabandistas, chulos y timadores. A sus conquistas les relataría la primera condena a 10 años en el Reformatorio del Estado industrial en Hutchinson (Kansas) por un intento de robo. Escapó con Lawrence De Vol para desatar una ola criminal que le llevaría de nuevo al reformatorio, una época en la que cuenta la leyenda que coqueteó con el hampa de Chicago, que hasta 1927 tuvo en Al Capone a su principal baluarte. Se le transfirió, según la historia que registra el archivo de Alcatraz, a la Penitenciaría del Estado de Kansas en Lansing, donde conoció Fred Barker y comenzó a construir su mito más negro.

La banda de Karpis-Baker fue una de las más temidas de los Estados Unidos. Sus andanzas se comparan con las de John Dillinger o las de Bonnie y Clyde. De hecho, los derechos de sus memorias «Public Enemy Number One», escritas durante el tiempo de deportación en Canadá, fueron comprados por productores de Hollywood. «Mi profesión era robar bancos y secuestrar a hombres ricos. Era bueno. Probablemente el mejor de Norteamérica entre 1931 y 1936», escribe Karpis en sus memorias.

Se le atribuyen entre seis y 14 muertes. «Nunca las he contado», solía decir

En aquellas noches de sexo y alcohol en la cálida Torremolinos, contaría a sus compañeras de cama cómo en 1933 secuestró a William Hamm, un millonario cervecero de Minnesota por el que la banda cobró 100.000 dólares. También cómo duplicaron ganancias al poco tiempo con el secuestro del banquero Edward Bremer Jr., quien era amigo del presidente americano Franklin D. Roosevelt. Asaltaban bancos, robaban y mataban con total impunidad. Eran los reyes del crimen. En el 1934 vio cómo caían algunos de sus más ilustres colegas como John Dillinger, Bonnie y Clyde, Charles «Pretty Boy» Floyd, Lester «Baby Face Nelson» Gillis, John Hamilton «Rojo», Homer Van Meter, Tommy Carroll y Eddie Green.

En 1935 estuvo a punto de morir cuando el FBI lo localizó en Atlantic City, pero escapó para acabar en manos de Hoover un año después. Tras la detención, el director «federal» aseguraría que la banda de Karpis había sido «la más cruel de los EE.UU.». El arresto dio por enterrada la «era de los enemigos públicos» en las oficinas federales de investigación, según el archivo histórico de Alcatraz. Un fin que dio paso a una estancia en la cárcel donde enseñó a tocar la guitarra a Charles Manson.