Susana Díaz, en el Parlamento andaluz el miércoles
Susana Díaz, en el Parlamento andaluz el miércoles - EP

La presidenta de la Junta de Andalucía remite al juzgado en el caso de la tarjeta black de la Faffe

El PP insiste en pedir explicaciones ante su denuncia por el uso en un club de alterne

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La polémica llevaba todo el día planeando con ensombrecer la comparecencia política de Susana Díaz ante el pleno del Parlamento. Tanto que el portavoz del PSOE, Mario Jiménez, rompió la costumbre parlamentaria y no convocó una rueda de prensa en la mañana de ayer como suele ser lo habitual y sí hicieron los demás grupos.

La denuncia del PP del uso de una tarjeta black de la extinta fundación Faffe de la Junta para pagar los servicios de un club de alterne es un asunto turbio que ha molestado, y mucho, en el Gobierno andaluz. Hasta tal punto que la propia Susana Díaz no tuvo más remedio que responder a las acusaciones ante la insistencia del líder de los populares andaluces, Juanma Moreno.

«Tiene que aclarar el uso de tarjetas black. ¿Qué ha pasado con ellas? ¿Por qué se resiste a dar el extracto de las cuentas?¿Cuántas tarjetas hay?», dijo Moreno basándose en los escritos del juez y la Fiscalía que demandan en 2017 y 2018 esta información. Y Susana Díaz respondió tratanto de quitar importancia al asunto. «Tiene la osadía de venir a hablar de corrupción con lo que tiene en su casa. Desde que soy presidenta no ha habido ni un solo caso de corrupción. Habla de casos que pasaron hace 8, 10 ó 12 años. Desde el año 2015 el juzgado tiene toda la información; la UCO tiene las claves del ordenador y el consejero de Empleo vendrá a esta Cámara».

Las exigencias del PP también lo fueron del resto de grupos de la oposición. De hecho, Ciudadanos ha pedido formalmente la comparecencia del consejero de Empleo para dar explicaciones sobre el asunto, si bien no dijo nada desde la tribuna a Susana Díaz.

También Podemos censuró este asunto, al que se refirió Teresa Rodríguez, al igual que Antonio Maíllo, portavoz de IU. «Son cosas tan llamativas que dan náuseas como la tarjeta black de la Faffe para pagar prostíbulos».