Crisis del PSOE

Así es el «plan 72 horas» de Díaz para frenar a Sánchez

La presidenta andaluza y los críticos buscan que la mayoría del Comité Federal fuerce la renuncia del secretario general

Susana Díaz saluda a unos trabajadores durante su visita a la planta de Airbus en Puerto Real (Cádiz)
Susana Díaz saluda a unos trabajadores durante su visita a la planta de Airbus en Puerto Real (Cádiz) - EFE
J.J. BORRERO/ S. BENOT Sevilla - Actualizado: Guardado en:

Susana Díaz busca devolver la bola de partido que le ha lanzado Pedro Sánchez en una rápida jugada que pase por evitar que el Comité Federal del sábado permita la convocatoria de Primarias el 23 de octubre.

El sábado todo debería estar controlado para que Sánchez doble la rodilla ante el órgano más importante entre congresos. Los teléfonos de los 250 miembros del Comité echarán humo hasta el último momento y nadie estará ajeno a esta batalla de adhesiones. Los críticos saben de la importancia de que en esas pantallas aparezcan los nombres de «Felipe» o «Alfredo», por poner solo dos ejemplos de históricos que han advertido de lo que se juega el PSOE en una contienda que no puede resolverse con una moneda al aire.

La propuesta de Sánchez de abrir en dos el partido en una sola votación y mostrar las vísceras en una situación de bloqueo institucional en España sin precedentes, sería suficiente órdago como para buscar la solución rápida y limpia de sumar en las próximas horas apoyos para una dimisión en bloque de la mitad de la Ejecutiva Federal. Sánchez quedaría desactivado y relegado por una comisión gestora. Pero se convertiría en un mártir para un sector del partido. No se entendería en clave interna porque se interpretaría como un «golpe de estado». Su pulso es mejor resolverlo mediante la consecución de una mayoría en el Comité que rechace la celebración del Congreso en las condiciones que impone Sánchez. Si después, el líder, una vez cuestionado, insiste, sería el momento de cortarle el paso antes de que su ambición ponga más en riesgos la marca PSOE.

Sánchez quiere tener a Susana frente a frente en unas primarias a cuerpo descubierto. Su entorno insiste hoy en que los críticos deben presentar batalla en las primarias. Y Susana Díaz no va a esconderse. Hoy en Puerto Real la presidenta andaluza ha respondido a Sánchez para recordarle que hará todo lo posible por evitar el congreso y de paso reprocharle que ayer no tuviera tiempo para defender a los compañeros de Castilla- La Mancha y Extremadura tras la amenaza de Podemos de romper sus pactos de Gobierno.

Para mantener en guardia a sus apoyos, Díaz ha tirado de una de esas recurrentes frases hechas que a nada comprometen y calman a quienes le reprochan que siempre amague y nunca dé a pesar del órdago que le ha lanzado Sánchez. «Estaré donde me pongan mis compañeros, en la cabeza o en la cola». No está mal hacer un guiño al poder de la militancia, que Sánchez utiliza como arma arrojadiza contra los críticos.

Pero Díaz irá paso a paso. No le gustan las primarias y menos si son por la fuerza, en tiempo récords con mar de fondo. La confrontación no puede ir más allá del sábado.

Hoy, la presidenta andaluza ha vuelto a insistir en el mensaje de que primero está España y después los asuntos orgánicos, para dar la trascendencia verdadera a las consecuencias de las imposiciones de Sánchez. Pero su entorno sabe que Susana Díaz no podrá colaborar en el desbloqueo institucional si eso no supone un rédito para su partido y en este caso se trata de hacer ver que se trata de salvaguardarlo del timonel que ha llevado al PSOE a tantas derrotas electorales y el que amenaza con dirigirlo al arrecife del populismo y el separatismo. ¿Permitir gobernar a Rajoy? Susana Díaz no tendría que decidirlo, le basta con que lo haga una gestora.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios