CORRUPCIÓN

No saben, no se acuerdan de los ERE: así respondieron Chaves y Griñán en su declaración en el Supremo

Chaves excusó su desconocimiento porque «la Junta es algo muy grande» y su sucesor admitió al juez del Alto Tribunal que lo ocurrido fue una «barbaridad»

Manuel Chaves, a su salida del Supremo tras declarar el 14 de abril
Manuel Chaves, a su salida del Supremo tras declarar el 14 de abril - JAIME GARCÍA
ANTONIO R. VEGA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

No sabían nada, no se acuerdan, no contestan. Éste fue el argumentario que utilizaron los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán cuando declararon como imputados ante el juez instructor del caso de los ERE fraudulentos en el Tribunal Supremo, Alberto Jorge Barreiro. De nada les sirvió el recurso de la ignorancia como argumento exculpatorio a los que han sido dos figuras simbólicas del socialismo (ambos han sido presidentes federales del partido) porque el magistrado les acabó imputando un delito de prevaricación administrativa.

El próximo 16 de marzo, Chaves y Griñán volverán a sentarse ante el juez Álvaro Martín, dentro de la pieza separada del procedimiento matriz que se centra en el procedimiento específico de reparto de los fondos a partir de la partida de los ERE. Griñán ya ha adelantado en un escrito dirigido al juez, al que le pedía que le evitara el «famoso paseíllo», que mantendrá la misma estrategia y podría reiterar los mismos argumentos que ya utilizó ante el Supremo cuando ambos ex dirigentes estaban aforados por sus escaños en el Senado y el Congreso. Esto fue lo que dijeron:

Chaves dijo al juez que no ppodía conocer todos los informes del interventor: «Me hubiera pasado todo el tiempo leyendo papeles»

Chaves aseguró el 14 de abril pasado que nunca leyó ni conoció los reparos del interventor contra el procedimiento irregular de financiación de las ayudas (las llamadas transferencias de financiación) a través de una agencia pública, IDEA, lo que le permitía, según la juez que descubrió las prejubilaciones trucadas, Mercedes Alaya, escapar a los rigurosos controles de fiscalización a los que están sometidos los gastos directamente realizados por las consejerías. Chaves sostuvo ante el juez que no podía leerlo todo: «Me hubiera pasado todo el tiempo de mi presidencia de la Junta leyendo papeles».

A preguntas del fiscal, que ironizó sobre si el sistema surgió «por generación espontánea», el expresidente respondió que «la Junta de Andalucía es algo muy grande», con muchos directores y delegados, por lo que no podía controlarlo todo.

Chaves, contra las cuerdas

Durante el interrogatorio, Barreiro puso al expresidente andaluz y entonces diputado del PSOE por Cádiz contra las cuerdas. Mostró «cierta extrañeza» por su desconocimiento sobre el convenio marco de 2001 que daba cobertura a subvenciones discrecionales a empresarios. «Cuando usted lleva años con el sistema de ayudas parece que aunque sea por curiosidad uno se pregunta cómo se están dando... ¿Usted nunca se planteó como presidente [...] qué sistema de prioridades se está aplicando?».

El expresidente le contestó que él presumía que el procedimiento era legal y que en el Consejo de Gobierno se discutían los gastos totales por capítulos «en un powerpoint». Por tanto, ignoraba que en el programa 31L se utilizaran las transferencias de financiación para pagar las ayudas sociolaborales.

José antonio Griñán
José antonio Griñán- JAIME GARCÍA

Días antes, el 9 de abril, le tocó el turno a su sucesor al frente de la única comunidad que no ha conocido gobiernos de otro signo político que los del PSOE. Griñán negó haber conocido los informes de Intervención General de la Junta que advertían de irregularidades en los ERE fraudulentos y se desvinculó de la gestión de los gastos en ayudas sociolaborales.

El que fuera consejero de Hacienda en Andalucía entre 2004 y 2009 y presidente de la Junta hasta 2013, cuando dimitió por el caso ERE, afirmó que Hacienda «no es un órgano de fiscalización» sino que, «en todo caso», su cometido es de «presupuestación y recaudación», pero «nunca de fiscalización de otros departamentos».

«En la Consejería de Hacienda nadie entra a cómo se gasta una partida que consta en los presupuestos», insistió. Lo único que sabía, dijo, es que «se trataba de unas ayudas sociolaborales» y que «se transfería dinero al Instituto de Fomento de Andalucía (IFA) —que trabajaba con todas la consejerías, dijo— para materializar estas ayudas». A partir de ahí ya era el propio organismo, es decir, la Consejería de Empleo, el que se encargaba de su control.

A modo de conclusión, Griñán confesó que lo que ha sucedido con este asunto es «una barbaridad» y que «todas estas ayudas concedidas de forma aleatoria y sin control merecen una responsabilidad política e incluso penal», pero en este punto dijo que la actuación de su Consejería fue «irreprochable». «Lo que falló es el control del gasto», sostuvo. A su salida, manifestó a los periodistas que le esperaban en la puerta lo siguiente: «No creo que hubiera un gran plan, pero sí un gran fraude y eso significa que algunos controles pudieron fallar». Su declaración levantó ampollas entre otros ex altos cargos imputados.

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