Pedro Pacheco, a su llegada a su domicilio al disfrutar ya de su primer permiso
Pedro Pacheco, a su llegada a su domicilio al disfrutar ya de su primer permiso - EFE

Pelucas, videoconsolas y otros objetos prohibidos en las prisiones además de la cruz de Pedro Pacheco

Máscaras, máquinas depiladoras, videojuegos, entre los artículos vedados en las celdas de los internos

SEVILLAActualizado:

En contra de lo que pensaba Pedro Pacheco, exalcalde de Jerez de la Frontera (Cádiz) durante 24 años, la Justicia no es un cachondeo. Y la vida entre rejas conlleva determinadas renuncias. El histórico dirigente andalucista lo ha podido comprobar de primera mano en la prisión donde lleva tres años encarcelado. Los funcionarios de la prisión del Puerto III, donde lleva más de tres años encarcelado por dos casos de enchufismo en el ayuntamiento gaditano, lo han trasladado de módulo y le han requisado un tres libros, una almohada extra y un crucifijo de madera de ocho centímetros, obsequio de otro recluso.

Las autoridades penitenciarias consideran que la reliquia religiosa, retirada durante un cacheo, entra dentro de la categoría de objetos susceptibles de ser manipulados. «Cogido con la mano por la parte superior de la cruz y afilada la punta, puede convertirse en un puñal magnífico», apuntan fuentes penitenciarias.

El ex regidor, que popularizó la frase «la Justicia es un cachondeo» cuando se rebeló en 1985 contra una sentencia que anulaba el derribo de un chalé de Bertín Osborne, no se ha quedado de brazos cruzados. Aparte de pedir que le devuelvan el crucifijo, ha presentado escritos ante el órgano gestor de las cárceles y el juez de Vigilancia Penitenciaria protestando por su sorpresivo cambio de módulo, según confirmó su abogado, Manuel Hortas.

Las autoridades consultadas por ABC niegan de forma tajante que esta decisión obedezca a motivos religiosos. «En las celdas los internos suelen tener biblias y crucifijos de todos los colores, sobre todo engarzados en rosarios, pero todo depende del material con el que están hechos», ilustran fuentes penitenciarias. Prueba de la libertad religiosa que reina entre rejas es que algunos centros incluso ofrecen cordero a internos musulmanes como colofón al Ramadán, apuntan.

¿Qué objetos están prohibidos en las celdas?

Además de los clásicos artículos cortantes y punzantes o de las sustancias estupefacientes, que pueden amenazar la integridad física de los internos y funcionarios, hay un extenso catálogo de productos vedados. Según un protocolo de actuación en los centros publicado en 2010, están prohibidos los teléfonos móviles —que suelen ocultarse en el interior del calzado—, relojes grabadores, «bolígrafos pistola», cortauñas con lima, abrelatas, llaves o encendedores metálicos o de la marca BIC y Clipper, susceptibles de ser empleados como armas.

La prohibición llega a electrodomésticos como televisores de más de 19 pulgadas, aparatos de radio, videoconsolas, videojuegos y calefactores, calentadores eléctricos tipo «pulpo», ventiladores, máquinas de depilar y de escribir (para éstas hace falta un permiso).

Tampoco están permitidos por cuestiones de seguridad los frascos de colonia, animales y plantas (salvo los autorizados por el director), máscaras, pelucas, caretas, los pasamontañas, «las ropas y distintivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ode Funcionarios», las tarjetas de crédito y ropa de cama o de abrigo que dificulte el cacheo.