Reparto de agua en Sevilla en camiones cisterna
Reparto de agua en Sevilla en camiones cisterna - J.M. BRAZO MENA
ANTE UNA SEQUÍA

La Junta no contempla cortes en el suministro como antes

Los planes de emergencia se prevén con años de antelación y se planifica el ahorro con las partes implicadas

SEVILLAActualizado:

Está en la memoria colectiva de un pueblo al que el fuerte sol le ha acompañado más que las nubes negras. Cubos con el agua usada de la bañera para volcarlos después de hacer las necesidades, piscinas vacías o con el certificado en la mano de que se habían llenado con agua no procedente de la red, prohibición de vender depósitos para almacenarla, jardines regados con agua no potable, y lo peor, los temidos cortes del grifo. Hoy ese escenario no se contempla. Así lo manifiesta Inmaculada Cuenca, directora general de Infraestructuras y Explotación del Agua de Andalucía. «Ahora se planifica a años vista, analizamos las reservas de agua y en función del consumo, tanto de regadío como de abastecimiento, vemos para cuánto tiempo hay», explica para ABC. «Si detectamos que hay que ahorrar nos reunimos con las partes implicadas para ver la forma de hacerlo, ahora es muy difícil contemplar cortes», concluye.

La mayor sequía del siglo

Entre 1991 y 1995 España — y con mayor incidencia Andalucía—, sufrió la mayor sequía del siglo. Casi cuatro años se alargó una situación que llevó a la actividad agrícola a un extremo catastrófico y que obligó a penosas restricciones de agua también en prácticamente todas las poblaciones andaluzas. Cádiz fue, sin duda, la provincia más castigada con los cortes de suministro. Las restricciones de agua se prolongaron tres años y diez meses. Restricciones que se hacían obligatorias desde el 92. Y ante la persistencia de la sequía, se intensificaron en el verano del 95. Los datos eran muy preocupantes. Los pantanos de toda la región no llegaban al 9% de su capacidad. Córdoba y Sevilla fueron las menos castigadas por los cortes. En Jaén, solo había 8 horas de agua al día. Los cerca de 800 mil habitantes de la Bahía de Cádiz veían recortado el grifo desde 1992. Desde Huelva llegaban barcos cisterna.

Como contrapunto a esta situación nacía una cultura de incalculable valor: la del ahorro de un bien escaso, de primera necesidad e insustituible.