En la Academia de Baeza se están formando 2.000 agentes - ABC
Academia de Baeza

Así se forman en Baeza los futuros guardias civiles

Dos mil agentes se forman en este centro frente a los más de 34.000 aspirantes que se presentaron en las últimas pruebas de selección

JaénActualizado:

El comandante Cámara busca en el ordenador de su despacho una frase de Benito Pérez Galdós, inmortalizada en los Episodios Nacionales, que merece mármol: «Fue creado en el seno de España un ser grande, eficaz y de robusta vida: la Guardia Civil». Casi siglo y medio después la descripción del escritor canario cristaliza en la Academia de Baeza, donde se forman 1.626 guardias y 199 suboficiales. En total, cerca de 2.000 jóvenes aprenden a ser héroes en un microcosmos de 29 hectáreas, desde el que se atisba la belleza renacentista de la ciudad.

Así como el perdón es el milagro cotidiano, el guardia civil es el héroe cotidiano. Y la heroicidad es vocacional. Sólo quienes quieren ser héroes aprenden a serlo. Y lo hacen en la Academia de Baeza, donde servir a los demás es, junto al honor, la principal divisa. El comandante alude a una encuesta en la que los alumnos revelaron que por esa causa eligieron su profesión. Y, obviamente, por el sentimiento de pertenencia a un país: «Es imposible amar a España si no se ama a la Guardia Civil», asegura, al tiempo que destaca que la crisis catalana ha propiciado el resurgimiento del patriotismo, patente en edificios atestados de enseñas, y, en consecuencia, ha generado mayor estima por la institución que fundó, también en tiempos convulsos, el duque de Ahumada.

Un busto del fundador se alza en un jardín de la Academia, que es una ciudad dentro de una ciudad, donde, a fin abastecer las necesidades de la 123 promoción, hay incluso una peluquería y una zapatería con las que combatir el cabello largo y el desgaste del calzado y del correaje. Dispone, asimismo, de una cafetería donde se dan cita para el desayuno guardias como Julián y oficiales como el capitán Pulido, cicerones de ABC. Pulido, gaditano licenciado en historia, resalta las excelencias del lugar, que dispone de biblioteca, estudio de televisión de circuito cerrado, espacios para el ocio, oficinas administrativas, gabinete de psicología y campo de fútbol. En otro, de tiro, un instructor enseña a los alumnos el modo en que deben disparar con el fusil reglamentario para acertar a una diana situada a considerable distancia.

Artes marciales y defensa personal

Y donde hay riesgo, hay personal sanitario. El teniente coronel Povedano Guerrero señala que una ambulancia se aposta junto al campo de tiro los días de prácticas. Las balas, empero, no son las causantes de que los guardias visiten el consultorio, una de las joyas de la Academia tanto por su reciente construcción como por su completo equipamiento, que permite al equipo médico, compuesto por dos facultativos y tres enfermeros, atender convenientemente la mayoría de los pacientes. Que no son pocos. De hecho, superan el medio centenar por jornada. En gran parte, por el elevado número de traumatismos, patología asociada a quienes a diario reciben exigenes clases de educación física o de defensa personal.

De hecho, cerca del consultorio hay un pabellón cerrado donde el capitán Castillo, experto en artes marciales, enseña a un grupo de alumnos a poner las esposas. Aunque parece sencillo, resulta complejo dado que, como el oficial les aclara, los detenidos, algunos al menos, oponen resistencia. Por esta razón, tras pedir a dos chicas que escenifiquen una detención con grilletes, advierte a una de ellas que debe tener el brazo situado de manera que bloquee la posible respuesta de la segunda. Asimismo, tras escoger a un joven para que oficie de detenido, muestra a los futuros agentes el peligro que conlleva acercar demasiado la cabeza del guardia civil a la del delincuente durante el arresto.

Mientras unos alumnos aprenden a esposar, otros corren a trote ligero por un descampado. Y un grupo, menos numeroso, da vueltas rápidas. El entrenamiento permite a los agentes mantener una excelente forma física, necesaria, por otra parte, para superar el período de instrucción. El capitán Pulido resalta que los guardias tienen al menos que mantener durante los dos años que dura el aprendizaje los tiempos que marcaron en las pruebas de selección y que les sirvieron para acceder a la Academia frente a otros 34.000 aspirantes.

Informática e inglés

Si la actividad física es básica durante la jornada, que empieza a las 6,30 y concluye a las 22,30, también lo es la formación intelectual de los alumnos, enfocada a las funciones que desarrollarán cuando se conviertan en guardias civiles. En este sentido, el oficial destaca que diariamente reciben clases de informática, una herramienta fundamental, como lo es la asignatura de inglés, también incluida en un plan de estudios que tiene como objetivo ahormar una promoción de agentes muy preparados, que cuenten con los conocimientos necesarios para la resolución de cualquier problema.

En este punto es también relevante la enseñanza que les imparten los sargentos Robles y Cano, instructores del laboratorio de criminalística, que está dividido en cinco secciones en los que los instructores les enseñan a hallar y estudiar huellas, a fotografiar con criterio la escena del crimen, a realizar un retrato robot y a detectar monedas y billetes falsos.