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¿Dónde está el dinero de las subvenciones que da la Junta de Andalucía?

El Presupuesto público incluye cada año más de 400 millones de ingresos por devolución de ayudas incorrectas pero apenas se recupera el 40%

SEVILLAActualizado:

Los capítulos concretos de las cuentas de la Junta son inescrutables y esconden sorpresas ocultas a los ojos de la gran mayoría de los andaluces. O quizás no tanto si se pone el foco en las partidas más importantes. La administración andaluza incluye cada año en su capítulo de ingresos una partida en concepto de devolución de subvenciones irregulares o, lo que es lo mismo, concede ayudas siendo consciente de que una buena parte de las que entrega a entidades, asociaciones, ayuntamientos, empresas y particulares va a tener que ser devuelta por no cumplir con los requisitos legales establecidos. Esta obligatoriedad en la devolución del dinero a la administración no significa siempre que se trate de fraudes al erario público ya que puede ser que no estén debidamente justificadas por algún trámite burocrático o que el beneficiario no haya podido gastarla por problemas de gestión, de falta de capacidad o porque no le ha dado tiempo en el plazo legalmente establecido.

Esa partida no es, además, pequeña. En el año 2016, se presupuestaron 428 millones de euros, aunque esta cuenta subió hasta 577 millones a finales de año sumando otros fondos pendientes. En el ejercicio 2017 subió levemente esta previsión, hasta los 443 millones de euros, mientras que en las cuentas presentadas por el Gobierno andaluz para 2018 se rebajan los ingresos previstos por recuperación de subvenciones en 70 millones de euros, cifrándolos en 373 millones.

Hay un dato revelador. Para ser más exactos, es revelador que no figure la cifra clave. Porque en las cuentas públicas no se detalla el importe total de fondos que se destina a subvenciones ya que están repartidas por diferentes consejerías y direcciones generales. Se reparten, además, siguiendo diferentes criterios en función de la convocatoria específica a la que se destinen: autónomos, creación de empresas, cursos de formación, ayudas a entidades de la economía social... Esto significa que no es posible averiguar cuánto dinero transfiere la Junta cada año en forma de ayudas a terceros. Siguiendo criterios de legalidad en la contabilidad, sin embargo, sí que tienen que incluirlos todos juntos en el capítulo de ingresos y por eso se consignan año a año.

Dinero recuperado

Claro que una cosa es cuánto dinero se prevé ingresar de nuevo en las arcas de la Junta por subvenciones erróneas o gastadas de manera incorrecta, y otra muy distinta es cuánto dinero del previsto se recupera realmente. Y los datos son desalentadores ya que no llegan ni a la mitad. Y eso siempre según las cuantías oficiales que se recogen en el Presupuesto de la Junta.

Así, en 2016, la administración pública sólo pudo cobrar el 43% de los fondos por subvenciones que había reclamado. En términos absolutos fueron 251 millones de euros, una cantidad importante en sí misma pero menor si se tiene en cuenta que la Junta consideraba que los particulares, ayuntamientos y entidades le debían 578 millones de euros que habían sido cobrados indebidamente.

Peor fue en el ejercicio de 2017. La Junta reclamaba 442 millones de euros a terceros. De este dinero, exigió oficialmente 224,7 millones de euros a los respectivos beneficiarios. Sin embargo, sólo fue capaz de cobrar 132,5 millones de euros, apenas un 30% del total reclamado.

Hay, además, otros datos a tener en cuenta. Porque cada año se incluyen en esta partida una cantidad correspondiente al de ejercicios cerrados. Cantidad que, a pesar de las fluctuaciones de ingresos y gastos en las subvenciones, suele mantenerse estable.

Años anteriores

En 2016, esta cuenta pendiente de ejercicios cerrados se cifró en 275,5 millones de euros. En 2017, eran 279,5 millones de euros, cuatro millones de euros más a pesar de que no se recuperó la totalidad de estos fondos y de que hay que sumar los correspondientes a este ejercicio. El último Presupuesto de la Junta, el previsto para 2018, cuantifica estos reintegros por operaciones corrientes en 233,8 millones de euros.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la administración autonómica en este asunto es la falta de agilidad. Al tratarse de un procedimiento reglado —al menos en teoría— los plazos van corriendo y si no se cumplen a rajatabla, se corre el riesgo de prescripción, por lo que los fondos públicos se perderían.

Muchas son las voces que se han levantado, sobre todo dentro de la propia administración, por la complejidad de los procesos burocráticos que, en lugar de ayudar en la gestión, complican el trabajo de los funcionarios y hacen que sea prácticamente imposible recuperar algunos de los fondos entregados de buena fe pero que deben ser reintegrados a la administración pública.

De hecho, tras el escándalo de los cursos de formación, la Junta ha cambiado una buena parte de los procesos internos de verificación de las subvenciones, tratando de ser, a la vez, garantista y ágil. Pero, por el momento, no hay respuesta positiva a estos cambios. Las cuentas de la Junta siguen estando en rojo en cuanto a la recuperación de operaciones corrientes si bien, algunas fuentes consultadas han destacado que en los servicios con mayor carga de este tipo de subvenciones se están redoblando los esfuerzos para abrir los procedimientos de reintegro en tiempo y forma de manera que se pueda evitar cumplir los plazos y que se tenga que dar el dinero por perdido.